jueves, 28 de diciembre de 2017

Un poco de ironía

Rorty, hijo de activistas de izquierda, escribe de solidaridad en “Contingencia, ironía y solidaridad” (1992). Con 61 años. Deja la perspectiva comunitarista porque no quiere la explicitación de motivaciones éticas personales en la cosa pública. Toma partido por Rawls y su liberalismo formal; Rorty lo historiza: la democracia no tiene que preguntarse por qué es mejor (fundamentos) sino qué la mejora (conversaciones). Rorty es coherente con su discurso: tras la muerte de Dios y de la metafísica, el final de la filosofía: deja atrás toda pretensión de un discurso fundado en favor de vocabularios y palabras que se filtran de lo privado a lo público sin mayor pretensión fundante: del ensayo a la novela. Invita a que tomemos nuestro discurso serio un poco más a la ligera, pero sin dejar de actuar. A eso llama ironía.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Palabras


El siglo V a.C. cuenta con la intervención de Protágoras: “El hombre es la medida de todas las cosas”. En el siglo XX, Marx, Groucho, parece situarse en esa dirección: “Estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros”. En 1962, se publica “Cómo hacer cosas con palabras”, de J.Austin, padre de la lingüística pragmática: no parece que haya mucha distancia entre el ser y el enunciar, todo deviene lenguaje. En el 66, Foucault da a luz “Las palabras y las cosas”: El giro lingüístico deconstruye el saber y tiene raíces profundas que afectan toda filosofía en el siglo XX. En 1982, Rorty escribe “Consecuencias del pragmatismo”. El racionalismo ilustrado, tras sustituir la verdad religiosa, pretende una verdad igualmente estable, recibe ahora su propia medicina, el fin de la epistemología: de la investigación pasamos a la pura conversación. Palabras.

martes, 26 de diciembre de 2017

¿Racionalistas y analíticos?

¿Por qué no nos comprendemos? Esa pasa a ser la pregunta que se hace Rorty a partir de 1961. Trata de comprender por qué los filósofos se entienden tan poco unos con otros. Es que tanto los analíticos (Carnap, que no reconoce sentido alguno al lenguaje metafísico) como los racionalistas  (Popper, que cree en la deducción y la refutabilidad de las teorías) tienen un Dios incompatible con el politeísmo de saberes. En su recorrido, magníficamente relatado por Del Castillo (“Rorty y el giro pragmático”, 2015), Rorty aprende con Kühn (las teorías científicas cambian sin motivos científicos) y Feyerabend (más que investigación debemos promover la proliferación de las teorías). Pero en “La filosofía y el espejo de la naturaleza”, Rorty se cruza con Gadamer: la investigación debe ser sustituida por la conversación. ¿El campo de las incertezas? 

lunes, 25 de diciembre de 2017

Praxis y lenguaje

Quizás Rorty no ha leído teología contemporánea y ¡sitúa a Jerry Fawell (fundamentalista) y a Josep Ratzinger (católico) en el mismo pensamiento! Su discurso es una invitación a otro paso en la secularización: Dios ha muerto; es hora de suprimir a los sustitutos de Dios (la razón y la verdad). Se distancia de Habermas que precisamente llama a la humildad de la razón al  rebuscar  en el diálogo posible con la sabiduría de las religiones. Choca con Vattimo que mantiene su cristianismo vacío de trascendencia. La luz de la postmodernidad es una luz pálida. Es el camino que permite a la persona responder sólo ante la otra persona. Cierto que la tenacidad con la que lo hace –la de un erizo encerrado sobre sí mismo- hace sospechar que su Verdad con mayúsculas es la no existencia de ninguna verdad con mayúsculas. Se dirige pues hacia la praxis y su lenguaje.

jueves, 21 de diciembre de 2017

El poliedro de Loyola

Loyola, el fundador de los jesuitas, es un poliedro de personajes en función de los historiadores y biógrafos (mayoritariamente masculinos): aunque todos han pretendido presentar una biografía última. “El resultado es casi siempre un Ignacio interpretado”. Así lo presenta F.X. Albistur (Ignacio de Loyola, un líder para hoy, 2017), que introduce su reflexión sobre el santo guipuzcoano con un recorrido por la historiografía: el santo sublime y casi inmaterial del primer momento (Ribadeneyra), que merece un monumento como el Gesú;  el personaje en medio de su cultura y de su época que dibujan los historiadores protestantes alemanes, donde se muestra un Loyola maquiavélico, “influyente, estratega y organizador”; o el que pinta Fülop-Miller: un hombre envenenado de una infinita ambición.  Cada historiador se dibuja al dibujar a Loyola.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

La construcción de la historia

En 1993, el profesor Hobsbawn, invitado por la Universidad Centroeuropea de Budapest a proponer la lección inaugural, habla del deber de quien estudia la historia. Por entonces, cuando Fukuyama anuncia la llegada del cielo: (todo sería democracia participativa y economía de mercado), Hobsbawn apuntaba que “…los habitantes del centro y del este de Europa continuarán viviendo en unos países descontentos con su pasado, probablemente bastante desilusionados de su presente y llenos de dudas respecto a su futuro”. En esa situación no es raro que alguien lidere el señalamiento de culpables. Se acentúan los mitos nacionales y se fortalece una identidad que expulsa a los indeseables, a los otros. Pero nunca el pasado responde perfectamente al deseo de los proyectos nacionales identitarios. Sin embargo, la historia se puede construir.

martes, 19 de diciembre de 2017

La larga marcha hacia Europa

En 1959, en España nace el Plan de Estabilización Económica: el final de la autarquía. Para J. Estefanía (“La larga marcha”, 2007), es inicio del camino hacia Europa: su democracia, su protección social y su economía. Tras la transición (1975/85), en la que los Pactos de la Moncloa (1977: un acuerdo de sacrificios) “nos salvan”, llega la Unión Europea. El autor resume: “En este último periodo, España ha experimentado de modo permanente un mayor crecimiento económico que la media europea, una fuerte creación de empleo y un espectacular proceso de incorporación de la mujer al mercado de trabajo”.  En verano de 2007, con el desempleo en el 7,9 %, se habla de las “subprime”. Diez años después, el paro está en 16,38%.  En 1977, al firmar en La Moncloa, el desempleo está en el 6 %. ¿Cómo leer esta historia? ¿Cómo encajarla en el futuro soñado?

lunes, 18 de diciembre de 2017

La nación y su historia

Cita MacMillan en “Usos y abusos de la historia” que “…una nación es un grupo de personas unidas por una imagen errónea del pasado y el odio a sus vecinos”.  Explica cómo esto de las naciones es un invento reciente (Siglo XIX), por más que historiadores y eruditos lingüísticos lleven sus orígenes a la edad media. Insiste: “Cuanto más se remonta la historia, más sólida y duradera parece la nación… y más legítimas parecen sus reivindicaciones”. Pero reivindicar un territorio siempre es hacerlo contra alguien. Luego, otros/as especialistas, con menos patriotismo, descomponen el relato fácilmente, sin embargo es muy difícil “hacer vacilar la fe de aquellos que deseen creer” en la nación. Como ejemplo: “No fue la historia la que destruyó Yugoslavia”, pero su manipulación movilizó a los seguidores  e “intimidó a los que no estaban comprometidos”.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Adios al gran relato

El anuncio del final de los grandes relatos en “La condición postmoderna” (1979) de Lyotard  propone la instalación en los pequeños relatos, fragmentados, en el cada día. Si Hegel lee la historia convencido de que en ella se realiza el Espíritu, si Marx la ve como  un camino inexorable hacia la sociedad comunista, si Teilhard de Chardin la entiende como una línea cósmico entre el Alfa y el Omega (Cristo)… Ahora sería sólo una narración propia para cada momento, provisional, efímera, en cada lugar, sin universalismos ni dirección. Lo cierto es que está de moda la Historia. En ella buscamos explicaciones y consuelos para nuestra actuaciones o ejemplos y modelos con los que interpretar nuestro presente.  “Se dice que el fundador de China, el emperador Qin, destruyó todos los documentos anteriores (…) y escribió su propia historia” (MacMillan, 2009).

jueves, 14 de diciembre de 2017

La historia

Es buen motivo para investigar nuestra historia el deseo de comprender nuestro ahora. Sobre todo en este tiempo en que  la cultura parece apostar por lo efímero (Lipovetsky) y las relaciones se disuelven en el agua (Bauman). Buscamos orígenes familiares y antecedentes de la tribu a la que pertenecemos. En el año 2009, la profesora MacMillan publicó el libro “Usos y abusos de la Historia”. Hace notar que cuando miramos a la historia queremos que nuestras vidas tengan sentido, queremos dar con nuestro lugar en la sociedad y el mundo. Ese deseo puede llevarnos al engaño, al abuso: abusamos de la historia cuando la pintamos de modo que se parece a una justificación de nuestras opciones actuales. De ese modo, la historia acelera la destrucción de relaciones sociales y encona conflictos. Se convierte en arma de destrucción masiva.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

No el mucho saber

En el “Diccionario de Espiritualidad” (2007), Adolfo Chércoles propone la voz “Conocimiento interno”. Se trata de un concepto que aparece en los Ejercicios Espirituales de Loyola con algunas características. Para empezar, es el resultado de una petición (reconoce los límites) pero encomienda una tarea (contemplar, repetir, pasar los sentidos). La tarea se encamina a superar la curiosidad inicial para internalizar el conocimiento hasta hacerlo verdaderamente disponible. De este modo, el conocimiento interno no es un sentimiento, pero tampoco una pura construcción intelectual. Apunta a la estructura de la propia sensibilidad –en espiritualidad cristiana, al seguimiento del modo de conocer del Cristo-. Se sintetiza en aquella frase de Loyola: “No el mucho saber harta y satisface el ánima, sino el sentir y gustar de las cosas internamente”. 

martes, 12 de diciembre de 2017

Encuentro

Patrimonio
Espiritualidad no es intimismo. Ciertamente, Schileebeeckx introduce “Cristo y los cristianos” (1979) señalando que todo comenzó con un encuentro personal. Pero tras la reunión, son enviados. En los Ejercicios Espirituales, Loyola propone que se pida “conocimiento interno” del Cristo, pero a continuación señala que ese conocimiento tiene que ver con una praxis que debe traducir el amor “más a las obras que a las palabras”. Será por eso por lo que Jerónimo Nadal SJ, jesuita de primera generación, en pleno renacimiento, sintetizará la propuesta de la naciente Compañía en un slogan somero: “Contemplativos en la acción”. La contemplación, necesaria para eludir la banalidad de los tiempos, no deviene ni en esteticismo ni en terapéutica autoayuda, sino que, por el contrario lanza a la vida concreta en la que se toman decisiones y se obtienen resultados.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Física social

En Cáceres
Parece que buena parte de lo que sucede en la vida nos pasa. Tienen una dosis de gratuidad que no obedece a nuestro esfuerzo personal. La teología lo advierte y lo señala como don, como gracia. Quizás una posición estructuralista lo perciba como rígido fatalismo, como necesidad. Pero también en lo social acontece la sorpresa. En ese sentido, una mirada objetivista pudiera “deslizarse del modelo a la realidad” (Wacquant y Bourdieu, “Una invitación a la sociología reflexiva”, 1992).  ¿Por qué nos sorprenden los hechos si son pura necesidad? Quizás porque a todo el rigor de las estructuras debe sumarse, con humildad pero realidad, la presencia de los seres humanos que dan significado a los hechos que tienen lugar en el mundo. Sería insuficiente un mirada que analice al modo de física social, por más que sea potente.