La teología
católica es una ciencia que pretende ser un discurso racional sobre el sentido.
Se elabora a partir de unos hechos. En este caso, unos hechos relatados y
fijados en un texto. El texto, sin embargo, tiene una pretensión sorprendente:
transmitir una opción de sentido (fe), elaborada en una comunidad con historia
y que conoce la historia de Jesús y que cree que ese sentido servirá para toda
la historia humana y para toda historia humana (Moingt, SJ. “El hombre que
venía de Dios”, 1994). La cristología es central en la teología católica. El
teólogo no viene a Jesús pretendiendo averiguar cómo fueron los hechos fehacientes
de su vida. Pero tampoco elabora un mensaje que contradiga a los hechos. Su
interpretación, la que devuelve aquella historia a la historia nuestra, no
puede contradecir la interpretación canónica de la primera generación cristiana.miércoles, 21 de febrero de 2018
Historia de sentido
La teología
católica es una ciencia que pretende ser un discurso racional sobre el sentido.
Se elabora a partir de unos hechos. En este caso, unos hechos relatados y
fijados en un texto. El texto, sin embargo, tiene una pretensión sorprendente:
transmitir una opción de sentido (fe), elaborada en una comunidad con historia
y que conoce la historia de Jesús y que cree que ese sentido servirá para toda
la historia humana y para toda historia humana (Moingt, SJ. “El hombre que
venía de Dios”, 1994). La cristología es central en la teología católica. El
teólogo no viene a Jesús pretendiendo averiguar cómo fueron los hechos fehacientes
de su vida. Pero tampoco elabora un mensaje que contradiga a los hechos. Su
interpretación, la que devuelve aquella historia a la historia nuestra, no
puede contradecir la interpretación canónica de la primera generación cristiana.martes, 20 de febrero de 2018
Dialéctica y crisis
La
dialéctica alemana tiene en Hegel y Marx dos figuras. Ambos hacen una
dialéctica positiva: sufrir y negar para avanzar hacia el bien. Se desarrolla
el Espíritu (Hegel); llega la sociedad igualitaria (Marx). Adorno –ver Farina-
critica este modelo, hijo de la ilustración, que reduce la realidad a los
conceptos de la razón. Así, la realidad desaparece en la razón. Por eso, Adorno
emprende el camino de una dialéctica negativa: “los objetos de conocimiento no
resuelven su esencia” en los conceptos. (¿Es que “la existencia precede a la
esencia”?) Adorno rechaza la “práctica de reducir todos los elementos humanos y
significativos a una serie de relaciones matematizables”. Intuye Adorno que el
dominio sobre la naturaleza es dominio de unas personas sobre otras. Recuerda a
Francisco: la crisis ecológica es la misma que la crisis social: crisis de un
sistema.domingo, 18 de febrero de 2018
Lo bello en el mundo sufriente
Byung Chul
Han concluye “La salvación de lo bello” (2015) afirmando que es “…la salvación
de lo vinculante”. Se remite a Heidegger que vincula bello con verdad. Se
distancia de la belleza como lo que agrada. Adorno habla de la belleza del
arte: una forma de conocimiento (¿asume a Heidegger?). El arte comprometido no es lo bello, es un
monólogo del autor con un público suyo, como si autor y público no estuvieran
sujetos a la misma crítica del mundo al que pretende denunciar. El arte hace su
función en la dinámica social precisamente “poniendo de manifiesto la
posibilidad de sustraerse a ella”. Si hoy lo estético es lo pulido, lo liso, lo
que agrada, entonces la salvación de lo bello puede estar en “tomarse en serio
el sufrimiento del mundo” (Farina en “Adorno”, 2016) para abrir a la
posibilidad de una verdad que lo afronte (lo vinculante).jueves, 15 de febrero de 2018
Arte y distancia
¿Por qué me
resulta bella la puesta de sol enrojecida en el mar? Quizás por su
excepcionalidad (no todos los días veo el sol rojo acariciando el mar); quizás
por naturaleza de mis sentidos que aprecian la diferente combinación de
colores; quizás la memoria amable que ve placer y gozo en este paisaje. ¿Qué me
sobrecoge? Traspasemos esta reflexión a la obra de arte. Byung Chul Han señala
que hoy lo bello viene determinado por lo pulido, lo liso, lo impecable. ¿Añora
una época en que el arte era respuesta rebelde a lo socialmente aceptado?
Bertolt Brecht hace arte comprometido (como la canción protesta o la poesía
social (“La poesía es un arma cargada de futuro”, señala Celaya)). Adorno
piensa que el arte comprometido vuelve a ser arte apropiado para la industria,
sólo que con consumidores de otra índole. Para ser arte, afirma, debe mantener
la distancia.miércoles, 14 de febrero de 2018
Hagiografía
Señala
Preston que Franco pasa parte de su vida “falsificando y adornando los
pormenores de su vida anterior a 1936” y que “sus partidarios falsificaron
también su propia historia y la de sus enemigos” (“Franco”, 1993). Disfraza la historia ignorando los “hechos
fehacientes” (“Imposturas intelectuales”, Sokal, Bricmont, 1997). o
adecuándolos a la lectura que queremos hacer de cada momento. Si Franco quiere
ser visto como “pacificador” en “25 años de Paz” (después de aplastar y
machacar a media España), como “gracia divina” (monedas que rezan “Caudillo de
España por la gracia de Dios”), como “vigía de Occidente” (tras el acuerdo con
los EE.UU.) siempre se pudieron leer o cambiar los datos de la realidad para
que contribuyeran a la “hagiografía”. Hay materia para lo que MacMillan retrata
en “Usos y abusos de la historia” (2009).martes, 13 de febrero de 2018
La amable opresión del capitalismo
Farina
escribe en “Adorno” (2016) sobre el modo de proceder de la Escuela de
Frankfurt: avanzar entre constelaciones. Da por supuesto el final de todo
intento de hacer un relato único de las civilizaciones. Promueve un
acercamiento en perspectivas con una doble sospecha: la primera, hija de Marx,
no deja de ver en toda propuesta explicativa una ideología que defiende las
estructuras de sometimiento del capitalismo; la segunda, hija de Freud, descree
sobre las intenciones manifiestas. La propuesta política señala al liberalismo
como el rostro amable de lo que, con toda su crudeza, muestra el nacionalismo.
La muerte de W. Benjamín, cruda herida difícil de superar por sus amigos y
compañeros, señala a todas las formas de opresión. También a la más amable del
capitalismo. Byung Chul Han ha leído a Adorno: “Hoy no se tortura, se twittea”,
nos dice.Pluralismo y multiculturalismo
Con Rawls descubrimos el esfuerzo por fundar la justicia (ética) desde
la formalidad. Así, el paso a la política establece lo justo como idéntico a
correcto. El comunitarismo (McIntyre, Taylor) señala que no es posible lo
correcto sin una definición previa del valor de lo bueno. G. Sartori (“La
sociedad multiétnica”, 2000) arremete contra la multiculturalidad a la que
aboca el comunitarismo. Muchas comunidades permiten una sociedad plural, pero
no una sociedad pluralista. El pluralismo tolera e incluso aprecia la
diversidad, pero no cualquier diversidad. En realidad, la crítica de Sartori al
multiculturalismo lo muestra como un multi-monoculturalismo: muchas
comunidades, pero cada una homogénea, sin pluralidad en su interior y sin
pluralismo como valor. La convivencia cultural exige valores comunes. El
pluralismo es un valor necesario, no relativo.
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domingo, 11 de febrero de 2018
Dialéctica de la Ilustración
La contraposición
entre tesis y antítesis no es exclusiva de la filosofía dialéctica. En los
sistemas democráticos de partidos, los debates políticos adoptan con frecuencia
esta forma. También en las discusiones familiares. De esta confrontación emerge
la síntesis. Hace unos años, el programa “59 segundos” enfrentaba dos bandos en
mensajes cortos, propios del eslogan más que del argumento. Lo normal es que al
acabar el debate cada postura se extreme. La síntesis se aleja. Durante los
años de permanencia en Los Ángeles, Adorno trabaja con Horkheimer en “La
dialéctica de la ilustración” (1944). Se
distancian de la visión optimista de Hegel o Marx que, cada cual a su modo,
vería a la dialéctica como un crecimiento positivo garantizado. Para la Escuela
de Frankfurt la Europa de los totalitarismos muestra los peligros de la
dialéctica.jueves, 8 de febrero de 2018
¿Post - Postmodernidad?
Postmodernidad es, en buena medida, adiós a la “Verdad”. Esta despedida
tiene su itinerario. Descartes introduce la duda sobre el mundo exterior y
afirma sólo a partir de lo que se vive subjetivamente (Cogito ergo sum). Con la
Ilustración se entroniza la Razón y se camina hacia la muerte de Dios (con
mayúsculas). El siglo XX saborea los monstruos y proclama el final de la
metafísica (la realidad es quien la pastorea). Desde entonces, el pensamiento
es débil y los fundamentos líquidos (o gaseosos). Con Rorty hemos pasado del
razonamiento a la “mera” conversación. ¿Se puede afirmar que con el tercer
milenio entramos en la post - post
modernidad? ¿Sería acaso el retorno a los hechos fehacientes (Sokal y Bricmont)?
Parece posible y es necesario recuperar la hoja de ruta de Ellacuría S.J.:
“Hacerse cargo, cargar y encargarse de la realidad”.
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miércoles, 7 de febrero de 2018
De la mano
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Para la Escuela de Frankfurt, la filosofía de su tiempo aboca a una contraposición equivocada: la filosofía conceptual científica y la filosofía existencialista que acaba en la irracionalidad. La deriva nacional socialista de Heidegger es, a ojos de Adorno, no más que una consecuencia de su posicionamiento filosófico. Farina (“Adorno”, 2016) señala los itinerarios paralelos: romanticismo, existencialismo, nacionalismo, de una parte; ilustración, conceptualismo, capitalismo, del otro. Quizás hoy seamos testigos de la fusión de ambos itinerarios: el fin de las ideologías se prolonga en el final de los grandes relatos, adiós a la Verdad y al reino del pensamiento débil (Gianni Vattimo). Por otro lado, el final del marxismo real (URSS) parece dar la razón a los que no ven alternativa al capitalismo. Hoy capitalismo y pensamiento débil parece que van de la mano.
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martes, 6 de febrero de 2018
Ideología ampliada
Parece que Mannheim entiende ideología (“Ideología y utopía”, 1929) como una perspectiva que, de algún modo, vela la realidad. Cada sujeto tiene una perspectiva: su historia, su poder, sus intereses. De ese modo extiende un concepto que, hasta ese momento, era propio del léxico marxista. Horkheimer y Adorno ven en Mannheim “una suerte de aberración” (Farina, “Adorno”, 2016). En el léxico marxista, la “ideología” es una perspectiva hipócrita o, al menos, si es inconsciente, un engaño. Es ideológica toda perspectiva que oculte la realidad de la desigualdad generada por el sistema de producción capitalista. En ese sentido, la teoría por la que Mannheim extiende el concepto de "ideología" es igualmente ideológica: falsea la realidad al atribuir al defensor de intereses capitalistas y al luchador por la justicia el mismo estatuto epistemológico.
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lunes, 5 de febrero de 2018
Comunidades de identidad
Una sociedad organizada en comunidades de identidad, ¿es todavía una
sociedad abierta? ¿Cuál es el punto en el que la tolerancia (aceptar la
presencia de lo que no valoro en sí mismo) es exigible? Sartori incluye el
principio de “no daño”. No es exigible tolerar lo que nos hace daño. La
tolerancia supone un valor que no consideramos relativo, aunque ese valor pueda
ser tan flexible como la sociedad que aprecia el pluralismo. Ese aprecio no es
relativo; no se tolera lo que quiere destruir nuestro propio modelo de
convivencia. Ni la religión, ni la etnia, ni la orientación sexual, ni la
lengua, ni la profesión… atentan contra el pluralismo. Sin embargo, el
fanatismo violento, el crimen organizado, la distribución de las drogas, ¿son
tolerables? En ocasiones, estos comportamientos se justifican desde
convicciones religiosas, étnicas, sexuales, culturales…
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domingo, 4 de febrero de 2018
La sociedad plural
Cargamos con una realidad: la sociedad plural. Es una “carga” y como tal
lo viven personas que añoran su puesto claro en una sociedad suficientemente
homogénea y definida. Por eso, o nos encargamos correctamente de la pluralidad
o, en vez de un pluralismo sano que valora la diversidad, nos encontraremos con
la competencia de intereses o con la no convivencia real que añora cierto
comunitarismo, el de la sociedad multicultural. Se trata de un
multiculturalismo que “separa, es agresivo e intolerante” (Sartori). Si el
pluralismo respeta y valora positivamente la diversidad, el multiculturalismo
lo niega: asume lo plural para generar espacios enfrentados o, en todo caso,
coexistentes. La multiculturalidad
parece consagrar el “choque de civilizaciones” a escala de ciudad. ¿Nos podemos
encargar de esta realidad sin devenir en la sociedad líquida?
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