En algunas visiones religiosas, la salvación es el cielo y
deserta del mundo. No así en la religiosidad popular: sin finura, ve salvación en
curaciones y fortunas en este tiempo nuestro. La teología postconciliar
recupera la historicidad del Cristo. Cristo tiene historia y está inmerso en
toda historia: la salvación, no puede remitirme a la otra vida. Fukujama, en
1993, ve realizarse la salvación en la continua implantación de la democracia
liberal y la economía de mercado. En 1943, en plena guerra, Camus señala: “No
hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio” (El mito
de Sísifo). Sartre, que no encuentra más respuesta filosófica que el absurdo
(El ser y la nada), sin embargo propone un activismo político que ensucia las
manos del filósofo. Camus, activista de hecho, no acepta la ingenuidad, son los medios
los que justifican el fin.martes, 27 de febrero de 2018
Salvación y mundo
En algunas visiones religiosas, la salvación es el cielo y
deserta del mundo. No así en la religiosidad popular: sin finura, ve salvación en
curaciones y fortunas en este tiempo nuestro. La teología postconciliar
recupera la historicidad del Cristo. Cristo tiene historia y está inmerso en
toda historia: la salvación, no puede remitirme a la otra vida. Fukujama, en
1993, ve realizarse la salvación en la continua implantación de la democracia
liberal y la economía de mercado. En 1943, en plena guerra, Camus señala: “No
hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio” (El mito
de Sísifo). Sartre, que no encuentra más respuesta filosófica que el absurdo
(El ser y la nada), sin embargo propone un activismo político que ensucia las
manos del filósofo. Camus, activista de hecho, no acepta la ingenuidad, son los medios
los que justifican el fin.Ausencia en toda presencia
El cineasta filma la escena persiguiendo a sus personajes (Solé, 2016).
Cuando la cámara deja de moverse, queda un escenario que refleja una ausencia.
Una melodía ocupa el espacio del sonido; pero al irrumpir da significado al
silencio subyacente. En sus pinturas, muchos personajes de Caravaggio miran
hacia afuera; apuntan a una realidad que no cabe en nuestro marco. Levinas
parece indicarnos con un impersonal “hay ser” el silencio de toda música, la
ausencia de toda presencia y el desborde de todo marco. Caffarena contrapone
enigma y misterio. Aquino sostiene una analogía que quizás el autor/a de “La
nube del no saber” (S. XIV) estimaría insuficiente. Wittgenstein indica: “De lo
que no se puede hablar es mejor callar” (“Tractatus…”, 1921). Levinas insiste en
que es imposible conceptualizar el ser que hay. Apunta hacia el misterio del
Otro.domingo, 25 de febrero de 2018
El prójimo y la fenomenología
Confiesa Levinas que la fenomenología de Husserl le da camino para su
propia filosofía. Pero se distancia: primero, porque Husserl es
intelectualista; segundo, porque el sujeto de la fenomenología tiende al
solipsismo. Seguimos a Joan Solé en su lectura de Levinas (2016): Heidegger se
ocupa también del significado que la conciencia humana produce al acercarse con
intencionalidad al mundo, pero responde al intelectualismo solipsista de
Husserl con la afirmación de “un sujeto enclavado en la existencia
concreta”. Levinas no se conforma. Cree
que todavía Heidegger supedita a un determinado “ser” abstracto el concreto
ser-ahí que existe. Levinas introduce el encuentro con el prójimo en la
fenomenología. Las emociones de ese encuentro son la base para la ética, que
será irreductible para el concepto. Las personas no son un concepto.
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Sujeto
viernes, 23 de febrero de 2018
Lectura ardua
Para Levinas
ética es filosofía primera. Es novedad en la historia del pensamiento
occidental. Por eso, ni los términos ni las normas de redacción usados hasta
ahora pueden servir para formular algo tan diverso. Así, lectura y comprensión
es ardua: cambia el significado de palabras que nos son familiares y redacta a
modo de oleadas que parecen repetirse sobre la misma playa. La filosofía
anglosajona, sostenida en el rigor y el análisis del lenguaje, no lo estima
como filósofo; quizás, pensador religioso o literato. Otros pensadores
(Husserl, Bergson, Heidegger, Kant, Hegel) son también de difícil lectura y
comprensión. Sin embargo, todos ellos se mantienen en el ámbito de la tradición
occidental de conceptos que dan cuenta de la realidad. Levinas afirma que eso
es violencia. Cambia la pregunta. Cambia el lenguaje. ¿Prescinde de ser
entendido?
miércoles, 21 de febrero de 2018
Ética y filosofía primera
Es probable
que, desde Descartes, la filosofía occidental gire de modo que la primera tarea
de la misma, la filosofía primera, sea el pensamiento, o, mejor, el
conocimiento. Sólo después de definir qué es conocer, somos capaces de afrontar
qué debemos hacer o qué nos cabe esperar (Kant). Antes de Descartes, más bien
preocupaba qué es la realidad, qué da sustento a lo físico (Metafísica); ya
entrado el periodo del conocimiento, Leibniz lo formuló así: “¿Cómo es que hay
algo cuando muy bien podía no haber nada?”
Enmanuel Levinas pretende otro giro: “La moral no es una rama de la
filosofía, sino la filosofía primera” (Levinas, “Totalidad e infinito”, 1971).
De algún modo, parece que ya no tenemos que buscar “por qué” o “para qué” a la
dimensión ética, sino constatar y mostrar su sentido. ¿No cambia esto el modo
de afrontar nuestra historia?Historia de sentido
La teología
católica es una ciencia que pretende ser un discurso racional sobre el sentido.
Se elabora a partir de unos hechos. En este caso, unos hechos relatados y
fijados en un texto. El texto, sin embargo, tiene una pretensión sorprendente:
transmitir una opción de sentido (fe), elaborada en una comunidad con historia
y que conoce la historia de Jesús y que cree que ese sentido servirá para toda
la historia humana y para toda historia humana (Moingt, SJ. “El hombre que
venía de Dios”, 1994). La cristología es central en la teología católica. El
teólogo no viene a Jesús pretendiendo averiguar cómo fueron los hechos fehacientes
de su vida. Pero tampoco elabora un mensaje que contradiga a los hechos. Su
interpretación, la que devuelve aquella historia a la historia nuestra, no
puede contradecir la interpretación canónica de la primera generación cristiana.martes, 20 de febrero de 2018
Dialéctica y crisis
La
dialéctica alemana tiene en Hegel y Marx dos figuras. Ambos hacen una
dialéctica positiva: sufrir y negar para avanzar hacia el bien. Se desarrolla
el Espíritu (Hegel); llega la sociedad igualitaria (Marx). Adorno –ver Farina-
critica este modelo, hijo de la ilustración, que reduce la realidad a los
conceptos de la razón. Así, la realidad desaparece en la razón. Por eso, Adorno
emprende el camino de una dialéctica negativa: “los objetos de conocimiento no
resuelven su esencia” en los conceptos. (¿Es que “la existencia precede a la
esencia”?) Adorno rechaza la “práctica de reducir todos los elementos humanos y
significativos a una serie de relaciones matematizables”. Intuye Adorno que el
dominio sobre la naturaleza es dominio de unas personas sobre otras. Recuerda a
Francisco: la crisis ecológica es la misma que la crisis social: crisis de un
sistema.domingo, 18 de febrero de 2018
Lo bello en el mundo sufriente
Byung Chul
Han concluye “La salvación de lo bello” (2015) afirmando que es “…la salvación
de lo vinculante”. Se remite a Heidegger que vincula bello con verdad. Se
distancia de la belleza como lo que agrada. Adorno habla de la belleza del
arte: una forma de conocimiento (¿asume a Heidegger?). El arte comprometido no es lo bello, es un
monólogo del autor con un público suyo, como si autor y público no estuvieran
sujetos a la misma crítica del mundo al que pretende denunciar. El arte hace su
función en la dinámica social precisamente “poniendo de manifiesto la
posibilidad de sustraerse a ella”. Si hoy lo estético es lo pulido, lo liso, lo
que agrada, entonces la salvación de lo bello puede estar en “tomarse en serio
el sufrimiento del mundo” (Farina en “Adorno”, 2016) para abrir a la
posibilidad de una verdad que lo afronte (lo vinculante).jueves, 15 de febrero de 2018
Arte y distancia
¿Por qué me
resulta bella la puesta de sol enrojecida en el mar? Quizás por su
excepcionalidad (no todos los días veo el sol rojo acariciando el mar); quizás
por naturaleza de mis sentidos que aprecian la diferente combinación de
colores; quizás la memoria amable que ve placer y gozo en este paisaje. ¿Qué me
sobrecoge? Traspasemos esta reflexión a la obra de arte. Byung Chul Han señala
que hoy lo bello viene determinado por lo pulido, lo liso, lo impecable. ¿Añora
una época en que el arte era respuesta rebelde a lo socialmente aceptado?
Bertolt Brecht hace arte comprometido (como la canción protesta o la poesía
social (“La poesía es un arma cargada de futuro”, señala Celaya)). Adorno
piensa que el arte comprometido vuelve a ser arte apropiado para la industria,
sólo que con consumidores de otra índole. Para ser arte, afirma, debe mantener
la distancia.miércoles, 14 de febrero de 2018
Hagiografía
Señala
Preston que Franco pasa parte de su vida “falsificando y adornando los
pormenores de su vida anterior a 1936” y que “sus partidarios falsificaron
también su propia historia y la de sus enemigos” (“Franco”, 1993). Disfraza la historia ignorando los “hechos
fehacientes” (“Imposturas intelectuales”, Sokal, Bricmont, 1997). o
adecuándolos a la lectura que queremos hacer de cada momento. Si Franco quiere
ser visto como “pacificador” en “25 años de Paz” (después de aplastar y
machacar a media España), como “gracia divina” (monedas que rezan “Caudillo de
España por la gracia de Dios”), como “vigía de Occidente” (tras el acuerdo con
los EE.UU.) siempre se pudieron leer o cambiar los datos de la realidad para
que contribuyeran a la “hagiografía”. Hay materia para lo que MacMillan retrata
en “Usos y abusos de la historia” (2009).martes, 13 de febrero de 2018
La amable opresión del capitalismo
Farina
escribe en “Adorno” (2016) sobre el modo de proceder de la Escuela de
Frankfurt: avanzar entre constelaciones. Da por supuesto el final de todo
intento de hacer un relato único de las civilizaciones. Promueve un
acercamiento en perspectivas con una doble sospecha: la primera, hija de Marx,
no deja de ver en toda propuesta explicativa una ideología que defiende las
estructuras de sometimiento del capitalismo; la segunda, hija de Freud, descree
sobre las intenciones manifiestas. La propuesta política señala al liberalismo
como el rostro amable de lo que, con toda su crudeza, muestra el nacionalismo.
La muerte de W. Benjamín, cruda herida difícil de superar por sus amigos y
compañeros, señala a todas las formas de opresión. También a la más amable del
capitalismo. Byung Chul Han ha leído a Adorno: “Hoy no se tortura, se twittea”,
nos dice.Pluralismo y multiculturalismo
Con Rawls descubrimos el esfuerzo por fundar la justicia (ética) desde
la formalidad. Así, el paso a la política establece lo justo como idéntico a
correcto. El comunitarismo (McIntyre, Taylor) señala que no es posible lo
correcto sin una definición previa del valor de lo bueno. G. Sartori (“La
sociedad multiétnica”, 2000) arremete contra la multiculturalidad a la que
aboca el comunitarismo. Muchas comunidades permiten una sociedad plural, pero
no una sociedad pluralista. El pluralismo tolera e incluso aprecia la
diversidad, pero no cualquier diversidad. En realidad, la crítica de Sartori al
multiculturalismo lo muestra como un multi-monoculturalismo: muchas
comunidades, pero cada una homogénea, sin pluralidad en su interior y sin
pluralismo como valor. La convivencia cultural exige valores comunes. El
pluralismo es un valor necesario, no relativo.
Todo comenzó con un rumor: vive
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En Radio ECCA
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domingo, 11 de febrero de 2018
Dialéctica de la Ilustración
La contraposición
entre tesis y antítesis no es exclusiva de la filosofía dialéctica. En los
sistemas democráticos de partidos, los debates políticos adoptan con frecuencia
esta forma. También en las discusiones familiares. De esta confrontación emerge
la síntesis. Hace unos años, el programa “59 segundos” enfrentaba dos bandos en
mensajes cortos, propios del eslogan más que del argumento. Lo normal es que al
acabar el debate cada postura se extreme. La síntesis se aleja. Durante los
años de permanencia en Los Ángeles, Adorno trabaja con Horkheimer en “La
dialéctica de la ilustración” (1944). Se
distancian de la visión optimista de Hegel o Marx que, cada cual a su modo,
vería a la dialéctica como un crecimiento positivo garantizado. Para la Escuela
de Frankfurt la Europa de los totalitarismos muestra los peligros de la
dialéctica.
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