Nace como Anne Louis y, tras su matrimonio, Madame de Staël (De
Martino y Bruzzese, “Las filósofas…”, 1994). Transita de la ilustración hacia
el romanticismo. La filosofía es un pensar moral que nace de la melancolía. La
melancolía a su vez proviene de la realidad finita de un alma que añora la
eternidad. La buena filosofía es narrativa y la buena literatura es filosofía.
Sin los límites no hay filosofía ni literatura. Dos siglos después, Byung-Chul
Han (“La sociedad del cansancio”, 2010), insiste en que sin el momento del no,
se hace imposible la belleza y la ética. De Staël atribuye a la religión y a la
esperanza el poder de deprimir a la filosofía o a la literatura. Es como si la
fe religiosa fuera un sí de plenitud y luz que oscureciera la sospecha, la
búsqueda, la indagación y la frustración. ¿Acaso la experiencia religiosa del
resucitado disuelve la cruz? Viene con heridas. lunes, 22 de abril de 2019
Melancolía y filosofía
Nace como Anne Louis y, tras su matrimonio, Madame de Staël (De
Martino y Bruzzese, “Las filósofas…”, 1994). Transita de la ilustración hacia
el romanticismo. La filosofía es un pensar moral que nace de la melancolía. La
melancolía a su vez proviene de la realidad finita de un alma que añora la
eternidad. La buena filosofía es narrativa y la buena literatura es filosofía.
Sin los límites no hay filosofía ni literatura. Dos siglos después, Byung-Chul
Han (“La sociedad del cansancio”, 2010), insiste en que sin el momento del no,
se hace imposible la belleza y la ética. De Staël atribuye a la religión y a la
esperanza el poder de deprimir a la filosofía o a la literatura. Es como si la
fe religiosa fuera un sí de plenitud y luz que oscureciera la sospecha, la
búsqueda, la indagación y la frustración. ¿Acaso la experiencia religiosa del
resucitado disuelve la cruz? Viene con heridas. miércoles, 17 de abril de 2019
Mirar desde las víctimas
Saint-Simon publica “El nuevo cristianismo” y nace el socialismo
romántico. Todavía no se habla de socialismo científico. El feminismo navega en
esos tiempos de la mano de las propuestas no conservadoras. Lucretia Coffin Mot
(“Las filósofas”, 1999), cuáquera, lidera las luchas contra la esclavitud, el
derecho al voto de las mujeres y la paz. Va de la mano de las sufragistas.
Mientras tanto, en la Francia de los 30, el hombre se va a la fábrica, el proletariado crece y disuelve la familia.
Flora Tristán se aleja de los socialistas románticos y quiere mirar la realidad
desde las víctimas. Dos siglos después, el socialismo político mira desde la
burguesía progresista como modo de acceso a mayorías de gobierno. El feminismo
oscila entre lo cultural educativo (normas que apuntalan sus valores) y el
liberalismo (ausencia de regulaciones sobre género). Es difícil mirar desde las
víctimas.
martes, 16 de abril de 2019
El aeropuerto de Singapur
Piensa Eco, en 2011, que Serres es uno de los principales
filósofos franceses del momento. De él toma su reflexión sobre los cambios que
se dan en el mundo de la gente joven: no saben qué es una vaca y piensa que
igual de artificial es la leche que la cocacola (¿y si tuvieran razón?). Viven
en no lugares. Si van al campo, su refugio tiende a parecerse al aeropuerto de
Singapur. Todo cambia en pantalla cada tres segundos. Del mismo modo, cambia el
mundo y también el modo en el que lo pensamos y lo comunicamos. Asegura Eco que
es un momento tan significativo como el de la invención de la escritura. Pero
mucho más acelerado. Debemos reconocer que, sin embargo, ni previmos lo que se
venía encima ni nos preparamos para encajarlo. Todo lo más, Eco lo sostiene,
nos ponemos a acelerar, a ir más rápido, sin saber bien a dónde vamos.lunes, 15 de abril de 2019
Usted, ¿para qué sirve?
Hace casi dos décadas se usa la expresión “inmigrante digital”. En
un artículo de U. Eco de 2007 se relata que un estudiante sobrado pregunta a
su maestra: “En tiempos de Internet, usted, ¿para qué sirve?”. En tiempos de
Internet nadie hace la función que especialmente debería hacer la maestra o el maestro: enseñarnos a separar
el trigo de la paja. La acumulación de información en la red inutiliza nuestro
discernimiento y nos devuelve al tango “Cambalache”: da lo mismo el sabio que
el charlatán. La mentira repetida se hace indistinguible de la realidad (si es
que todavía se hace aceptable tal término). Eco señala que lo que hace de una
clase una buena clase no es la acumulación de datos, sino la discusión, el
debate, la duda… Byung-Chul Han asegura que un ordenador mucho más potente que
un ser humano no deja de ser tonto porque nunca duda.domingo, 14 de abril de 2019
Ilustración y felicidad y una mujer
La ilustración tiene entre sus temas favoritos el de la felicidad.
Sobre ella escriben Voltaire (Francia), Ferguson (Inglaterra), Lessing
(Alemania), Muratori (Italia). En general, se indaga sobre la transición entre
la felicidad personal y aquella que supone una condición social: es la búsqueda de una sociedad feliz. También
escribe Gabrielle Emile Le Tonnelier, marquesa de Châteliet: ser feliz es
“…liberarse de los prejuicios, ser virtuosos, tener gustos y pasiones…”. Si
reprimimos lo que sentimos, alejamos la felicidad de nuestro horizonte, afirma
la autora. Me. Du Châteliet muere al dar a luz un hijo de Saint-Lambert. Su
nombre debe asociarse a la recepción de Newton en Francia y a un intento de
unir la física de este y a metafísica de Leibniz. Su nombre no aparece en los
libros de texto que acompañan mi formación: es mujer.jueves, 11 de abril de 2019
Ser y pensar
Quizás la metafísica solo es posible si hay verbo ser. Sin la
pregunta por el ser, no hay filosofía. La lengua griega es cooperante necesaria
para el pensamiento occidental. La teología como reflexión racional sobre la fe
necesita no sólo de la historia narrativa de Jesús, el Cristo, sino también de
la cultura griega y su filosofía. Sin Platón, no es posible Agustín; sin
Aristóteles, no es posible Tomás. Dyson (“El científico rebelde”, 2006)
contrapone la conferencia de Feynman (1963) con la de Polkinghorne (1996): el
primero aprecia la religión sin la arquitectura de la razón. El segundo aprecia
el esfuerzo teológico que adecua la fe al mundo del siglo XX. El primero no
necesita indagar en la naturaleza del Cristo para confirmar su impulso
libertador. El segundo siente que la razón científica y teológica son la
liberación que trae aquel judío marginal.miércoles, 10 de abril de 2019
Motivos para el fracaso
En 1972, Dyson escribe “El mundo, la carne y el demonio” a partir
de un escrito del biólogo Bernal en 1929. Retoma el artículo en “El científico
rebelde” (2006). Bernal cree que dominaremos gracias a la ciencia los desafíos
de nuestro planeta, de la habitabilidad del espacio y de nuestros propios
condicionantes personales y sociales. Dyson observa que el camino se tiñe de
fracaso por el desacuerdo en los objetivos, la carencia de recursos y el miedo
a equivocarnos. Sin embargo, muchos grandes proyectos avanzan. Dyson lo explica
desde cualidades humanas: “…resistencia, valentía, generosidad, sentido común,
previsión y buen humor”. Loyola lo formula así: no el mucho saber sino el
sentir y gustar internamente. Para Loyola es gracia. Arrupe, en el 75,
advierte: si paramos por miedo a equivocarnos, estamos en el peor error.martes, 9 de abril de 2019
La carrera por el podio
En 1939, Hitler invade Polonia. La guerra impuso su
lógica y los científicos quedan en sus bandos. Dyson (“El científico…”, 2006)
afirma que se pierde la oportunidad de un diálogo sobre límites éticos de la
visión nuclear. La discusión versa sobre el podio del descubrimiento lo que
abre paso a Hiroshima. Contrapone el ejemplo de los biólogos (¿biólogas hubo?)
que, en 1975, tras el descubrimiento del ADN, organizan un congreso en Asilomar
para proponer las normas éticas de la investigación. No pasa lo mismo con
Openheimer o Heissemberg. En Los Álamos desarrollan una carrera contra la
física alemana que continúa incluso después de la victoria. Sólo un hombre,
Roblat (polaco), abandona el proyecto. Muere con el Nobel de la Paz. Pero ya
tenemos Hiroshiama y Nagazaki y tantas ojivas nucleares como para borrar la
vida de la faz de la tierra.
lunes, 8 de abril de 2019
La catástrofe
De Platón a Foucault camina Sloterdijk en “Temperamentos
filosóficos”. Tras los dos clásicos griegos, aborda a Agustín. Después, el
Renacimiento. Sostiene que en la Edad Media, donde se cita a Aristóteles como
“el filósofo”, no se encuentra temperamento alguno que pueda denominarse
filosófico. No es extraño, pues, para Sloterdijk, el de Hipona degrada el amor
como recuerdo de lo bello y lo bueno (Platón) al proponer un ser humano
mancillado por una herida incurable. No hay ya ascenso mediante el pensamiento
hacia la Verdad. Todo queda en gracia otorgada. Concluye que el pensamiento
agustiniano conduce “a la catástrofe cristiana de la filosofía”. Si Dios es pensado, ni hay filosofía ni el amor salva. Parece que el esfuerzo del
pensamiento sólo es filosofía si prescinde de la trascendencia. Sloterdijk
llama catástrofe al mirar al Otro.
domingo, 7 de abril de 2019
El cansancio
¿Es el trastorno por déficit de atención e hiperactividad propio
de nuestro tiempo? Frankl (“El hombre en busca de sentido”, 1945) pinta, tras
la guerra, la neurosis de la ausencia de sentido. Es hijo de los
existencialismos. El final de la metafísica, el holocausto, el conocimiento
científico, la pequeñez de nuestras metas, la inercia del día a día llevan a la
neurosis noógena. La terapia es un éxodo de sí mismo, una trascendencia hacia
la otra persona, la otra realidad natural y, en última instancia, lo Otro
Absoluto que no se explica, que se alaba, se respeta, se sirve. El siglo XXI
inventa el coaching que hace de toda actividad la más eficiente. En “La
sociedad del cansancio” (2010), Byung-Chul ve una depresión por exceso de
sentido: todo es alcanzable, todo deviene propio. Nada hay fuera, extraño,
solemne. No es posible el Éxodo. No hay sito para el fracaso. Sólo cabe el
cansancio.
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viernes, 5 de abril de 2019
Identidad e institución
En el siglo I, en la ciudad de Éfeso surge
una comunidad cristiana relevante como para aparecer entre las cartas a las
Iglesias del Apocalipsis. Es una comunidad minoritaria en una ciudad con otros
valores dominantes. Los conflictos se suceden y la comunidad adopta un modo de
resistencia. Además, tiene que lidiar dentro con pactos o arreglos impulsados
por “falos profetas”. Sus gentes adquieren costumbres y hábitos que la
posicionan con identidad frente a otras comunidades y frente a quienes quieren
llevarla a posiciones lejanas a su fe. La institución funciona. Sin embargo, el
autor del escrito advierte: “abandonas tu amor del principio”. Las identidades
comunitarias, cuando se normalizan, vencen enemigos y evitan desvíos que las
desvirtúan. Pero pierden capacidad de contraste y de vida. No sólo en Éfeso, no
sólo en el cristianismo.
jueves, 4 de abril de 2019
La razón tiene límites
Filosofía es el paso del mito al logos. Lo situamos en los
filósofos presocráticos de Grecia. Sin embargo, como hace notar Nietzsche en
“El origen de la tragedia”, con la filosofía convive el oráculo de Delfos y los
ritos de Dionisos. El esfuerzo de la racionalidad tiene sus límites. En la
actualidad hablamos de inteligencias múltiples y poéticamente lo expresa Saint
Exupery: “El corazón tiene razones que la razón no entiende”. Aceptamos que
nuestros sentidos funcionan con reglas que dejan fuera una parte importantísima
de la realidad. Del mismo modo, los principios que rigen la lógica suponen
siempre un conocimiento tematizable y acotado en proposiciones o predicados.
Hay algo en los estados alterados de conciencia que no encaja. Sin embargo, el
irracionalismo, por incluir lo excluido puede dejar fuera también mucho,
muchísimo.miércoles, 3 de abril de 2019
Dionisos
La idea
de que el mundo es un cosmos (orden) y no un caos se la debemos a la cultura
helena y a cierta tradición bíblica (al principio era un caos, pero el espíritu
aleteaba sobre las aguas). Grecia tiene a Dionisos, que no solo apunta hacia el
gozo y el éxtasis, sino que también mira a la contradicción y el desorden.
Nietzsche ve en esta divinidad helena la mejor versión de lo real, lejos de
toda metafísica y del idealismo alemán. La verdad es que somos nada, indica
haciendo suya la conclusión de la tragedia griega (somos la hierba que pasó,
dirá el salmista). Levi-Strauss se vive como inventariador de instituciones
contingentes que están por desaparecer. No quedará siquiera el sujeto de su
memoria, ni arqueología que lo rescate.
El mundo conmienza sin humanidad, sin ella acabará. Nietzsche establece
ahí el punto. Ni borrachos podemos aceptar la verdad.
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