lunes, 1 de abril de 2019

Filosofía a golpes


Sostiene Saint Exupery que el corazón tiene razones que la razón no entiende. Quizás esa es la experiencia de Nietzsche cuando descubre lo dionisíaco. La vida de Nietzsche parece un itinerario hacia la sin razón. Cuestiona el idealismo de su época (Hegel afirma que todo lo real es racional). Mientras quien pone voz a Zaratustra se desliza hacia la demencia, arremete contra la metafísica y también contra Dios (que es el Dios de la metafísica).  Debilita el fundamento de todo relato y de toda justificación de la propia opción política que no sea la mera voluntad de poder. Sorprende la debilidad apasionada de quien quiere hacer filosofía a golpes que derrumban lo edificado hasta entonces. Es la propia razón arremetiendo contra su propio fundamento. Haciendo una filosofía única, Nietzsche se queda solo. La soledad es su más leal e indeseada compañera.

domingo, 31 de marzo de 2019

Sentido

Para Wittgenstein, probablemente, es una falsa pregunta con ninguna respuesta posible: falso problema. Sobre el “sentido”, en ese sentido, no hay nada que decir. Mejor callar. Sartre quizás piense que se trata de un sentido autoconstruido: no hay un para qué dado; cada persona, sin más referente ni horizonte que la propia historia, debe construirlo. Foucault invita a observar cómo el viento de las circunstancias lo borrará como a un rostro dibujado en la arena de la playa. Sin embargo, no pocas personas se mueven con un para qué: ¿el dinero, el poder, el placer? O, incluso, sin darle una formulación conceptual, el para qué es el miedo o la codicia, el propio ego, o aquellas causas que encumbran a la persona y le dan prestigio o reconocimiento. Loyola propone: alabar, hacer reverencia, servir (gratuidad, respeto, cuidado). Y así salvar la vida.

domingo, 3 de febrero de 2019

Pensamiento positivo

Algo que se denomina pensamiento positivo se empeña en despreciar nuestras mociones desoladoras y consigue que, finalmente, mi campo de visión, de pensamiento y de lenguaje, reconozca solo aquello que es positivo, que va bien, que resulta un éxito. La convicción es que esas personas serán las que igualmente reproduzcan en sus vidas la belleza, la fortuna, la salud, las relaciones satisfactorias. Los conflictos cotidianos, la injusticia evidente, las desigualdades sangrantes, la explotación de unas personas por otras, los límites personales… todo eso se encubre con el velo de un bien mayor compensatorio o con un manto del triunfo que conseguiremos en un futuro no tan lejano: el desarrollo tecnológico y científico lo traerá. En fin, nos toca cubrir la realidad con cierta espiritualidad más o menos científica y de una mirada que hace un cordón sanitario en torno a las bacterias del fracaso: señala a quienes son el enemigo, twuittea contra ellos, proclama y grita y chilla en un ruido que, en palabras de Byung-Chul Han se asemeja al enjambre.

sábado, 26 de enero de 2019

Las ausencias: al margen de la reconciliación

En el lago no estaba Pilato. Se lavó las manos. Cumplió con su misión: entregó al nazareno a quienes querían crucificarlo. No hizo caso a la voz de mujer que le advertía que aquel reo era un hombre justo. Así que luego, cuando Pedro tuvo a su lado a quien le dijera: “Es el Señor”, Pilato ya había dejado de escuchar. Tampoco estuvo Judas Iscariote. Él habría planteado las cosas de otro modo. No le gustaba la solución que daba el galileo al conflicto en el que vivían: necesitaban un libertador de hierro y bronce y apareció aquel hijo del carpintero montado sobre un pollino. Luego, las monedas, la traición. El dolor por dentro. La noche que se prolonga y él se rindió, se dejó comer por la noche. Y no llegó al alba en la que el discípulo amado proclamó: “Es el Señor”. Tampoco estuvieron en el lago ni Anás ni Caifás ni los escribas ni los fariseos. Le pusieron la etiqueta de enemigo y lo dejaron claro: “Uno debe morir por todo el pueblo”. Se fueron a acostar convencidos del deber cumplido. Nunca tuvieron la más mínima sensación de que necesitasen otra reconciliación. No hubieran comprendido para nada la pesca al alba ni la expresión con la que acabó la noche: “Es el Señor”.

viernes, 25 de enero de 2019

Cuatro pasos hacia la reconciliación

Lo primero: toca reconocer que ha habido una ruptura. Pedro tiene clara conciencia de ello. Llora desconsolado y experimenta la esterilidad de su tarea: por más que trata de seguir la misión encomendada (la pesca), sus redes vuelven vacías. Lo segundo: es la pura gratuidad del don de Dios, de su luz… pura gratuidad por la que las redes se llenarán y exigirán el trabajo conjunto de todo el grupo para poder arrastrarlas hasta la costa. En tercer lugar aparece el discípulo amado; es él que afirma: “Es el Señor”. Pedro sería incapaz de tanto reconocimiento sin la voz de quien se sabe amado más allá de cualquier responsabilidad. “Es el Señor”, le dicen; y entonces Pedro aprende qué significa la red llena de pesca. En cuarto lugar, está la respuesta: Pedro salta de la barca, se acerca a las brasas, carga con la red… y ante una pregunta directa, casi sin pensarlo, puede decir: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”.

jueves, 24 de enero de 2019

Tres preguntas

Hace mucho tiempo que el nazareno recorrió los campos de Galilea. ¿En qué sentido es razonable que lo que Él vivió o predicó tenga significación para quienes vivimos a caballo entre el siglo XX y el siglo XXI? Además, ¿quién es ese Jesús para reclamar que su nombre, su vida, su palabra se deba tener en cuenta para cada persona que viene a este mundo? ¿Qué sabemos de Él? ¿Es el mismo Jesús que el que llaman Jesucristo, el Señor, el Maestro, el Mesías, el Hijo de Dios, el Salvador, el Libertador (¿de verdad un campesino del siglo I tiene derecho a recibir todos esos títulos?). Finalmente, ¿de verdad necesitamos reconciliación o nos basta mejorar los acuerdos y los comportamientos, los procedimientos de relación con las demás personas, con las cosas, con la propia creación? ¿De verdad es necesario hablar de reconciliación?

martes, 22 de enero de 2019

Cristo en Cachemira

¿De qué nos libera el Señor hoy? Quizás, esta otra imagen, Cristo en Cachemira aprendiendo de los grandes maestros orientales, nos proponga una respuesta diferente y más acorde para nuestro mundo que acelera: Cristo nos permite convivir en paz en medio de los conflictos, conservar la calma aunque el mundo entre en catástrofe ecológica, vivir interiormente integrado cuando mi matrimonio fracasa, la empresa se hunde, la enfermedad nos corroe o mueren a nuestras puertas miles de inmigrantes. “La paz les dejo, mi paz les doy” no tendría nada que ver con revertir las situaciones de guerra, de violencia, de injusticia o explotación calamitosa que se dan por toda la superficie de nuestro planeta. Sería una invitación a desacelerar, a no afrontar, a buscar el refugio interior, al fortalecimiento por dentro, sin necesidad de una brújula sobre qué es el bien y qué es el mal. ¿Es este Cristo aquel al que el evangelio proclama como Kyrios y del que los concilios afirman que es el Hijo único del Padre?

lunes, 21 de enero de 2019

De noche

Después de una larga noche bregando sin éxito, tuvo lugar el encuentro con el Señor. Al poner la palabra RECONCILIACIÓN en el punto focal de nuestra perspectiva sobre el Cristo, nos situamos junto a un lago en el que unos hombres trabajan sin descanso y sin éxito alguno. Echan las redes y no hay pesca. La noche es el tiempo oscuro que atraviesa nuestras vidas cuando el conflicto no se ha resuelto con la reconciliación. Pedro dijo: “No lo conozco”. Su llanto, su dolor, se prolonga a lo largo de toda la noche. O, dicho de otro modo, todo es de noche, todo es oscuro, todo es llanto, tras la ruptura con Aquel del que también había dicho: “¿A dónde iremos? Solo tú tienes palabras de vida eterna”. A la vuelta de la noche, cuando la gratuidad del amor del Señor se manifieste en el día que llega, en la pesca y la red rebosante, en la comida común, Pedro tendrá que dar respuesta a esta pregunta: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Él responderá como quien constata un don recibido: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”.

lunes, 14 de enero de 2019

¿De qué necesito salvación?


Durante años, la gente del mundo occidental del siglo XX y XXI vive en la certeza de que el próximo año estaremos mejor. Siempre fue así en mi entorno: el año que viene tendremos nuevas cosas, nuevos electrodomésticos, mejores muebles, más educación, mejor servicio de salud… Así vive Europa tras la segunda guerra mundial y el acuerdo de Bretton Woods. La mayoría de las necesidades humanas encuentran una respuesta cada vez mejor. Sucede así con las necesidades materiales (alimentación, ropa, vivienda). Las del alma (educación, cultura, equilibrio interior…) se van adecuando a respuestas más “científicas”: una nueva espiritualidad, la poesía, la psicología, el ansiolítico, el coaching o las mil maneras de la autoayuda. Fácil es encontrar hoy a personas que viven sin plantearse una pregunta por la salvación: ¿de qué necesito salvación? ¿Qué más debo pedir aparte de esta soledad visitada que es la vida?

domingo, 25 de noviembre de 2018

Global Teacher Prize

La educación necesita de la tribu entera. En la nuestra, además, necesita de los maestros y maestras. En 2015, César Bona publica “La nueva educación”. Repite que lo que cuenta no es nada extraordinario. Sin embargo, se lee el orgullo, la ilusión por una tarea excepcional: ser maestra, maestro. Sabe que, en el camino, encontramos motivos para quemarnos. Nos invita, sin embargo, a cambiar la actitud. Confía en que un maestro, una maestra creativo, ilusionado, respetuoso, será capaz de generar actitudes similares en su alumnado y que podrá con la batalla que le planteen otros miembros de la comunidad educativa (desde las familias a la Administración pasando por colegas desventurados o alumnado maltratado). Salta a la fama por ser seleccionado entre los 50 candidatos para el Global Teacher Prize. Insiste: no hago nada extraordinario.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Contracultura y Fundamentalismo

Antes de que el fundamentalismo se movilice, pasa, a juicio de Armstrong (“Los orígenes…”, 2010) por una contracultura. En Irán, ante la imposición moderna del sha Reza, el chiismo hace de la ciudad de Qom un centro religioso que introduce la participación del clero en la política. El estado moderno y socialista de Nasser (Egipto) ve crecer a los Hermanos Musulmanes que controlan la sociedad desde fuera del estado. Ante el triunfo de los cristianos liberales en muchas confesiones de EE.UU., nacen universidades y medios que crean hogar cultural para quienes siguen los cinco fundamentos. El avance del Sionismo y su racionalidad provoca una subcultura que no acepta la separación de lo sagrado y lo profano. El temor a la desaparición frente a la racionalidad de la cultura dominante genera el retorno moderno a los fundamentos.

domingo, 18 de noviembre de 2018

al-Qutb

La presión hacia lo nuevo, hija de la modernidad y denunciada por Adorno, presenta el dilema de correr cada vez más (Byung-Chul Han) o, sencillamente, quedar obsoleto (Bauman). Para Armstrong (“Los orígenes”, 2010), al-Qutb “puede considerarse el iniciador del fundamentalismo sunní”. Vive un periodo de entusiasmo por Occidente, pero la política colonial y el apoyo al sionismo lo desilusiona. Su paso por la prisión egipcia, le lleva a emplear toda su capacidad argumentativa en montar una ideología islámica capaz de combatir en su mismo terreno al marxismo, el capitalismo, el laicismo o el liberalismo. Hace del mito islámico un logos revolucionario: se enfrenta a la ciudad laica y retorna al sentido religioso de la sociedad. Su llamamiento a la lucha, tergiversa al Profeta desde la convicción profunda de la amenaza de la extinción. Nasser lo hace ejecutar en 1966.

jueves, 15 de noviembre de 2018

La persona modular y la patria

La vida de cada persona es una vida modular (Bauman, “En busca de la política”, 1999). De ese modo navegamos con eficiencia en un mundo de agrupaciones débiles. Nos unimos y nos separamos “ad hoc”. La propia familia deja de ser un lugar de pertenencia para convertirse, paulatinamente, en espacio fluido para entrar y salir. Se acabaron las coerciones que nos mantenían unidos por un poder de control internalizado o puramente externo. Asegura Bauman que se trata del “producto más notable de la sociedad moderna”. Sin embargo, todos estos atributos tienen una contrapartida: nunca nos sentimos en casa y siempre se nos somete a una triple condena: “la incertidumbre, la inseguridad y la desprotección”. No es extraño que la promesa de una patria o una tribu con significado esté en la raíz de todo fundamentalismo.