El amor,
dice Fromm (“El arte de amar” 1950), no es encontrar el objeto amado: es una
tarea y requiere un aprendizaje. A su juicio, la mucha actividad amorosa (quien
mucho se enamora) es no más que huidas de la soledad condenadas al fracaso,
porque no se puede huir, hay que afrontar. El verdadero amor es aquel que ama
en la persona amada toda la realidad.
Para Badiou (“Elogio del amor”, 2009), amar es “estar más allá de cualquier soledad,
conectado con todo aquello que anima la existencia del mundo”. El amor es
reconocer en la persona amada y la fuente de mi propia existencia. Loyola, en
el s. XVI, insiste en que para alcanzar amor hay que contemplar todo como don,
incluso la capacidad de donarse es un don. Eso sí, desde un realismo que chilla
en el subjetivismo líquido actual, afirma que el amor es más cosa de obras que
de palabras.jueves, 10 de mayo de 2018
Más allá de toda soledad
El amor,
dice Fromm (“El arte de amar” 1950), no es encontrar el objeto amado: es una
tarea y requiere un aprendizaje. A su juicio, la mucha actividad amorosa (quien
mucho se enamora) es no más que huidas de la soledad condenadas al fracaso,
porque no se puede huir, hay que afrontar. El verdadero amor es aquel que ama
en la persona amada toda la realidad.
Para Badiou (“Elogio del amor”, 2009), amar es “estar más allá de cualquier soledad,
conectado con todo aquello que anima la existencia del mundo”. El amor es
reconocer en la persona amada y la fuente de mi propia existencia. Loyola, en
el s. XVI, insiste en que para alcanzar amor hay que contemplar todo como don,
incluso la capacidad de donarse es un don. Eso sí, desde un realismo que chilla
en el subjetivismo líquido actual, afirma que el amor es más cosa de obras que
de palabras.martes, 8 de mayo de 2018
Tú sabes que te amo
“Tú sabes que te amo”, proclama Pedro en el Evangelio Según San Juan. El
momento sucede a la terrible desolación del desencuentro, la negación y el
rechazo. La cruz sucede a Pedro que dice “no lo conozco”. El mismo jueves, en
la pre-pascua, se da la afirmación del amor incondicionado y el amor como
tarea: el Cristo arrodillado que lava los pies. El viernes, tras la huida y la
negación del grupo de los hombres que le seguían, quedan a distancia las
mujeres. ¿Cómo es posible a la orilla
del lago, en lo cotidiano de Galilea, afirmar: “Tú sabes que te amo”? La noche,
la barca, la pesca que no llega a pesar de la experticia de las redes que
claramente dominan. De hecho, no es Pedro quien reconoce al que desde la orilla
introduce la novedad. Queda el discípulo amado (¿cualquiera de los que aman?
¿imposible para quienes no aman?).lunes, 7 de mayo de 2018
El lugar de la tarea
Ya que el Mar Muerto no permite pescar y que la mayoría de los puertos
quedan fuera del alcance de los pescadores autóctonos, el Mar de Galilea,
también Tiberiades, es su lugar de brega. En este entorno ponen los Evangelios
buena parte de la actividad de Jesús, con centro principal en Cafarnaúm. Simón
(que Cristo apodó como Pedro) y sus compañeros se dedicaban a la pesca. El lago
es trabajo ordinario. Juan, el último de los escritores canónicos, sitúa en
este enclave la experiencia del resucitado. Nos habla, pues, de una experiencia
en lo cotidiano. Añade, además, la noche (la oscuridad) y el fracaso en la
tarea (“no pescaron nada”), para situarnos en el ambiente del sepulcro y el
final, aparentemente inevitable, del movimiento de Jesús. Pero en lo cotidiano
del trabajo, se plantea una pregunta (“Simón de Juan, ¿me amas?”) y una tarea:
el cuidado.domingo, 6 de mayo de 2018
Donde no podía estar
El cambio de horizonte hermenéutico no cambia la realidad: cambia su
interpretación. El asesinato del nazareno es real. Los dos que van hacia Emaús
lo viven como un fracaso. Interpretan desde un horizonte en el que el éxito es
la imposición militar sobre los romanos y su expulsión del territorio de
Israel. Hay tres elementos de su hermenéutica que fijan esa interpretación: los
jefes –la autoridad religiosa- lo entregaron; las mujeres no tienen un
testimonio creíble que deba tenerse en cuenta; lo real está disponible y a la
vista. El caminante les cambia los supuestos: Dios no entiende el triunfo al
modo del Emperador; los jefes del pueblo son históricamente ejemplo de dejación
de responsabilidad; Dios se hace presente donde no podía estar (mujer, pecador,
menor, crucificado). Lucas no cambia la realidad, afirma que la realidad es
otra. Otra, y es esperanzada.viernes, 4 de mayo de 2018
Hermenéutica hacia Emaús
Lo liso, lo pulido y el “me gusta” virtual de Facebook definen el mundo en Byung-Chul Han. Se escapan de la realidad, que ni es ni lisa ni pulida; y tampoco un click en el “me gusta” compromete. Puede que el giro antropológico de la filosofía, quizás como deseo de asumir la historia con responsabilidad, abre, sin embargo, el camino hacia un sujeto descomprometido, distinto, ajeno a lo real. La fuga hacia el mundo ideal se lee ya en Platón y es proyección en Feuerbach. Emaús es propuesta hermenéutica: invita a una lectura de los acontecimientos sin negarlos, tal como son, pero descreyendo de su apariencia inmediata. Afirma el evangelista Lucas que el caminante les fue explicando en su horizonte de comprensión, la Escritura, la realidad de todo lo sucedido. Finalmente, con los pies en el suelo, le invitaron (por fin descubren al Otro): quédate con nosotros que el día va de caída.
miércoles, 2 de mayo de 2018
Galilea y amor líquido
Las
relaciones se programan (Bauman, “Amor líquido”, 2003). Las relaciones
amorosas no nacen de gratuidad y sorpresa: se selecciona la pareja para hacer
del amor negocio sin riesgo (Badiou, “Elogio del amor”, 2009) y se determina la
llegada del hijo o la hija a partir de un banco de genes de calidad. Los
especialistas en amor proponen relaciones al modelo de las “star-up”: seguras y
fácilmente prescindibles. El criterio no es la persona amada, sino el “me
gusta” propio. Así se hace muy relevante garantizar las condiciones de éxito y,
dada la volatilidad de los tiempos, establecer las pistas de retirada, el
itinerario para el descompromiso y el olvido. San Marcos propone acabar el
Evangelio con tres mujeres que van a la tumba y reciben una tarea: vayan y
digan que les espera en Galilea. Nada programable con seguridad. Todo
compromiso.martes, 1 de mayo de 2018
Docetismo y muerte
La muerte, en nuestro entorno, pasa a segundo plano: en lo virtual, deviene espectáculo, en lo real ni se presenta, ni se muestra. Se la propone como ausencia y, en noviembre, transitamos desde la memoria amable que pone flores en la tumba de quien de algún modo nos acompaña, al disfraz de zombie, de muerto viviente, que hace de los cadáveres una amenaza para quien todavía vive. Retorna cierta tradición herética cristiana que ve en la muerte del nazareno un “como si”. Para el Docetismo todo lo histórico del Cristo es mera apariencia, porque no cabe la comunión de lo divino y lo humano –dada la bajeza de la realidad humana-. Nuestro entorno hoy, no tan creyente, asume un docetismo sin Dios: nuestra muerte se reduce a pura apariencia y toda apariencia puede ser cambiada. Adornamos a nuestros difuntos y, de camino, también nuestros fracasos.Amor es éxodo
Al proponer la Pascua cristiana, Loyola (“Ejercicios Espirituales, nº
221”) invita a pedir (no está en mi mano, no soy dueño de la experiencia) “para
me alegrar y gozar intensamente de tanta gloria y gozo de Cristo nuestro
Señor”. La alegría es propia, pero es un reconocimiento de Otro y su alegría.
No es el gozo que proviene del éxito por el resultado de lo conseguido con los
propios esfuerzos. Esta capacidad de
alegrarnos así completa la capacidad idéntica de dolernos con el dolor de quien
sufre, sin sustituirle, sin usurpar su lugar; sin poner en mi experiencia o a
mi vivencia, en mi ego, por tanto, criterio alguno de valor. El amor refiere
así a Otro, a sus penas y también a su alegría. El amor exige así un éxodo del
propio ego, su querer, su interés. Nuestra cultura, que realza el valor de lo
experiencia en cuanto experimentada, no apunta hacia el amor.domingo, 29 de abril de 2018
Resistencia a la pura antropología
“No serviré más a un señor que se me puede morir”, se atribuye a Borja
al contemplar el cadáver de la emperatriz Isabel. No es alarde de ego. También
el “yo” muere. Ni espiritualismo, porque tiene una tarea en esta historia.
Apuesta por el Otro. A duras penas, solo una parte de la teología consigue
oponerse al giro copernicano que hace del pensamiento antropología. Kant
formula así: “Qué podemos conocer. Qué debemos hacer. Qué nos cabe esperar. En
resumen, qué es el hombre”. Al observar la entrada en Jerusalén de aquel
nazareno, sobre un pollino –referencia davídica-, podemos imaginar un
cristianismo que no formula su pensar desde la pura antropología. Levinas –de
tradición judía- también lo apunta: pensar es reconocer la otredad. También con
mayúscula: en su diferencia y en su misterio. Ahí solo cabe la responsabilidad.
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jueves, 26 de abril de 2018
Amor y política
El amor es política. En términos católicos: la política es forma
relevante de la caridad. Su complejidad asusta y provoca huidas a lo social de
muchas personas llenas de energía política (amor). Badiou (“Elogio del amor”,
2009) apunta que el amor es político cuando muestra “su dimensión asocial, su
costado salvaje, su atracción por la diferencia”. Y concluye: “Por esto, defender el amor en lo
que tiene de transgresor y heterogéneo respecto de la ley es una tarea de este
momento histórico”. Se opone a lo
indentitario, al nacionalismo y al argumento de los míos. Sorprende que una
religión como la cristiana, la del amor, se haya sido respaldo de los nacionalismos
(nacional-catolicismo español y otros evidentes). Francisco alienta al
compromiso político desde el amor, con una máxima: la crisis es crisis del amor
(la ecológica, la social, la política, la económica).martes, 24 de abril de 2018
El mundo de lo común
Si San Juan (Dios es amor) subraya la trascendencia inmanente del amor,
Fromm (“El arte de amar”) muestra la necesidad de construir la propia persona
para construir Amor. Badiou (“Elogio del amor”) ve el azar del encuentro como
un acontecimiento que tiene que fijarse mediante la declaración. La
declaración, a su vez, debe actualizarse en cada punto: el nacimiento de una
criatura, un cambio en el trabajo, una enfermedad, la compra de una casa, la
aparición de una amistad. El “te amo” que declara debe ir incorporando cada punto.
Eso es el amor. Para Fromm, la persona que ama es la persona que también se ama
y ama a todas y todos: “En ti amo a todas las personas”, nos dice. Por eso, del
amor a la política hay diferencias, pero un sujeto común: la persona que ama.
Badiou precisa: no es el mundo del uno, ni del dos, es el mundo de lo común.lunes, 23 de abril de 2018
Te amo
Claro que hay un modo de entender el amor que es intercambio y donde el
encuentro se queda en el sexo (o en el contrato con clausulas de
rescisión). Así, probablemente
menosprecie una sexualidad que hace del
encuentro un acontecimiento, del acontecimiento un inicio. El encuentro sucede,
en tantas ocasiones, por puro azar. Incluso el que parece preparado, como en
los matrimonios antiguos concertados por
las familias. “¿Cómo un puro azar, al principio, puede convertirse en el punto
de apoyo de una construcción de verdad?” (Badiou, “Elogio del amor”,
2009). El riesgo del amor consiste en
fijar el azar, en construir verdad de Dos en un mundo que hasta ahora era mar
de navegación de uno. Por eso, el amor se declara, para fijar el azar y asumir
el riesgo. La expresión “te amo” se carga de tal significado que compromete al
destino.
domingo, 22 de abril de 2018
El amor es el mundo del dos
Amar supone encuentro. Es el inicio. Sin dos, no hay amor. Dos es
diferencia. Sin diferencia no hay amor. El acontecimiento del encuentro se da
en la diferencia. Para Fromm, es tan poderoso el encuentro que conlleva engaño:
se confunde con el amor. Enamorarse no es amar, dirá Fromm. Badiou (“Elogio del
amor”, 2009) muestra el encuentro como milagro. Es tremendo. La diferencia
libera energía en el encuentro. Pero el encuentro es todavía del mundo del Uno,
no del Dos. El encuentro es la mirada, la entrega, el goce del uno. Desde el
encuentro, que podría consumarse y consumirse en la misma operación, el Dos
emerge para construir. La diferencia que construye es el mundo del Dos.
Entonces, el amor no es un recubrimiento del sexo, sino una construcción para
la que también trabaja el sexo. Amar hoy supone ir contra la corriente del
dominio cultural del yo.
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