jueves, 10 de mayo de 2018

Más allá de toda soledad


El amor, dice Fromm (“El arte de amar” 1950), no es encontrar el objeto amado: es una tarea y requiere un aprendizaje. A su juicio, la mucha actividad amorosa (quien mucho se enamora) es no más que huidas de la soledad condenadas al fracaso, porque no se puede huir, hay que afrontar. El verdadero amor es aquel que ama en la persona amada toda la realidad.  Para Badiou (“Elogio del amor”, 2009), amar es  “estar más allá de cualquier soledad, conectado con todo aquello que anima la existencia del mundo”. El amor es reconocer en la persona amada y la fuente de mi propia existencia. Loyola, en el s. XVI, insiste en que para alcanzar amor hay que contemplar todo como don, incluso la capacidad de donarse es un don. Eso sí, desde un realismo que chilla en el subjetivismo líquido actual, afirma que el amor es más cosa de obras que de palabras.

martes, 8 de mayo de 2018

Tú sabes que te amo

“Tú sabes que te amo”, proclama Pedro en el Evangelio Según San Juan. El momento sucede a la terrible desolación del desencuentro, la negación y el rechazo. La cruz sucede a Pedro que dice “no lo conozco”. El mismo jueves, en la pre-pascua, se da la afirmación del amor incondicionado y el amor como tarea: el Cristo arrodillado que lava los pies. El viernes, tras la huida y la negación del grupo de los hombres que le seguían, quedan a distancia las mujeres.  ¿Cómo es posible a la orilla del lago, en lo cotidiano de Galilea, afirmar: “Tú sabes que te amo”? La noche, la barca, la pesca que no llega a pesar de la experticia de las redes que claramente dominan. De hecho, no es Pedro quien reconoce al que desde la orilla introduce la novedad. Queda el discípulo amado (¿cualquiera de los que aman? ¿imposible para quienes no aman?).

lunes, 7 de mayo de 2018

El lugar de la tarea

Ya que el Mar Muerto no permite pescar y que la mayoría de los puertos quedan fuera del alcance de los pescadores autóctonos, el Mar de Galilea, también Tiberiades, es su lugar de brega. En este entorno ponen los Evangelios buena parte de la actividad de Jesús, con centro principal en Cafarnaúm. Simón (que Cristo apodó como Pedro) y sus compañeros se dedicaban a la pesca. El lago es trabajo ordinario. Juan, el último de los escritores canónicos, sitúa en este enclave la experiencia del resucitado. Nos habla, pues, de una experiencia en lo cotidiano. Añade, además, la noche (la oscuridad) y el fracaso en la tarea (“no pescaron nada”), para situarnos en el ambiente del sepulcro y el final, aparentemente inevitable, del movimiento de Jesús. Pero en lo cotidiano del trabajo, se plantea una pregunta (“Simón de Juan, ¿me amas?”) y una tarea: el cuidado.

domingo, 6 de mayo de 2018

Donde no podía estar

El cambio de horizonte hermenéutico no cambia la realidad: cambia su interpretación. El asesinato del nazareno es real. Los dos que van hacia Emaús lo viven como un fracaso. Interpretan desde un horizonte en el que el éxito es la imposición militar sobre los romanos y su expulsión del territorio de Israel. Hay tres elementos de su hermenéutica que fijan esa interpretación: los jefes –la autoridad religiosa- lo entregaron; las mujeres no tienen un testimonio creíble que deba tenerse en cuenta; lo real está disponible y a la vista. El caminante les cambia los supuestos: Dios no entiende el triunfo al modo del Emperador; los jefes del pueblo son históricamente ejemplo de dejación de responsabilidad; Dios se hace presente donde no podía estar (mujer, pecador, menor, crucificado). Lucas no cambia la realidad, afirma que la realidad es otra. Otra, y es esperanzada.

viernes, 4 de mayo de 2018

Hermenéutica hacia Emaús

Lo liso, lo pulido y el “me gusta” virtual de Facebook definen el mundo en Byung-Chul Han. Se escapan de la realidad, que ni es ni lisa ni pulida; y tampoco un click en el “me gusta” compromete. Puede que el giro antropológico de la filosofía, quizás como deseo de asumir la historia con responsabilidad, abre, sin embargo, el camino hacia un sujeto descomprometido, distinto, ajeno a lo real. La fuga hacia el mundo ideal se lee ya en Platón y es proyección en Feuerbach. Emaús es propuesta hermenéutica: invita a una lectura de los acontecimientos sin negarlos, tal como son, pero descreyendo de su apariencia inmediata. Afirma el evangelista Lucas que el caminante les fue explicando en su horizonte de comprensión, la Escritura, la realidad de todo lo sucedido. Finalmente, con los pies en el suelo, le invitaron (por fin descubren al Otro): quédate con nosotros que el día va de caída.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Galilea y amor líquido


Las relaciones se programan (Bauman, “Amor líquido”, 2003). Las relaciones amorosas no nacen de gratuidad y sorpresa: se selecciona la pareja para hacer del amor negocio sin riesgo (Badiou, “Elogio del amor”, 2009) y se determina la llegada del hijo o la hija a partir de un banco de genes de calidad. Los especialistas en amor proponen relaciones al modelo de las “star-up”: seguras y fácilmente prescindibles. El criterio no es la persona amada, sino el “me gusta” propio. Así se hace muy relevante garantizar las condiciones de éxito y, dada la volatilidad de los tiempos, establecer las pistas de retirada, el itinerario para el descompromiso y el olvido. San Marcos propone acabar el Evangelio con tres mujeres que van a la tumba y reciben una tarea: vayan y digan que les espera en Galilea. Nada programable con seguridad. Todo compromiso.

martes, 1 de mayo de 2018

Docetismo y muerte

La muerte, en nuestro entorno, pasa a segundo plano: en lo virtual, deviene espectáculo, en lo real ni se presenta, ni se muestra. Se la propone como ausencia y, en noviembre, transitamos desde la memoria amable que pone flores en la tumba de quien de algún modo nos acompaña, al disfraz de zombie, de muerto viviente, que hace de los cadáveres una amenaza para quien todavía vive. Retorna cierta tradición herética cristiana que ve en la muerte del nazareno un “como si”. Para el Docetismo todo lo histórico del Cristo es mera apariencia, porque no cabe la comunión de lo divino y lo humano –dada la bajeza de la realidad humana-. Nuestro entorno hoy, no tan creyente, asume un docetismo sin Dios: nuestra muerte se reduce a pura apariencia y toda apariencia puede ser cambiada. Adornamos a nuestros difuntos y, de camino, también nuestros fracasos.

Amor es éxodo

Al proponer la Pascua cristiana, Loyola (“Ejercicios Espirituales, nº 221”) invita a pedir (no está en mi mano, no soy dueño de la experiencia) “para me alegrar y gozar intensamente de tanta gloria y gozo de Cristo nuestro Señor”. La alegría es propia, pero es un reconocimiento de Otro y su alegría. No es el gozo que proviene del éxito por el resultado de lo conseguido con los propios esfuerzos.  Esta capacidad de alegrarnos así completa la capacidad idéntica de dolernos con el dolor de quien sufre, sin sustituirle, sin usurpar su lugar; sin poner en mi experiencia o a mi vivencia, en mi ego, por tanto, criterio alguno de valor. El amor refiere así a Otro, a sus penas y también a su alegría. El amor exige así un éxodo del propio ego, su querer, su interés. Nuestra cultura, que realza el valor de lo experiencia en cuanto experimentada, no apunta hacia el amor.

domingo, 29 de abril de 2018

Resistencia a la pura antropología

“No serviré más a un señor que se me puede morir”, se atribuye a Borja al contemplar el cadáver de la emperatriz Isabel. No es alarde de ego. También el “yo” muere. Ni espiritualismo, porque tiene una tarea en esta historia. Apuesta por el Otro. A duras penas, solo una parte de la teología consigue oponerse al giro copernicano que hace del pensamiento antropología. Kant formula así: “Qué podemos conocer. Qué debemos hacer. Qué nos cabe esperar. En resumen, qué es el hombre”. Al observar la entrada en Jerusalén de aquel nazareno, sobre un pollino –referencia davídica-, podemos imaginar un cristianismo que no formula su pensar desde la pura antropología. Levinas –de tradición judía- también lo apunta: pensar es reconocer la otredad. También con mayúscula: en su diferencia y en su misterio. Ahí solo cabe la responsabilidad.

jueves, 26 de abril de 2018

Amor y política

El amor es política. En términos católicos: la política es forma relevante de la caridad. Su complejidad asusta y provoca huidas a lo social de muchas personas llenas de energía política (amor). Badiou (“Elogio del amor”, 2009) apunta que el amor es político cuando muestra “su dimensión asocial, su costado salvaje, su atracción por la diferencia”.  Y concluye: “Por esto, defender el amor en lo que tiene de transgresor y heterogéneo respecto de la ley es una tarea de este momento histórico”.  Se opone a lo indentitario, al nacionalismo y al argumento de los míos. Sorprende que una religión como la cristiana, la del amor, se haya sido respaldo de los nacionalismos (nacional-catolicismo español y otros evidentes). Francisco alienta al compromiso político desde el amor, con una máxima: la crisis es crisis del amor (la ecológica, la social, la política, la económica).

martes, 24 de abril de 2018

El mundo de lo común

Si San Juan (Dios es amor) subraya la trascendencia inmanente del amor, Fromm (“El arte de amar”) muestra la necesidad de construir la propia persona para construir Amor. Badiou (“Elogio del amor”) ve el azar del encuentro como un acontecimiento que tiene que fijarse mediante la declaración. La declaración, a su vez, debe actualizarse en cada punto: el nacimiento de una criatura, un cambio en el trabajo, una enfermedad, la compra de una casa, la aparición de una amistad. El “te amo” que declara debe ir incorporando cada punto. Eso es el amor. Para Fromm, la persona que ama es la persona que también se ama y ama a todas y todos: “En ti amo a todas las personas”, nos dice. Por eso, del amor a la política hay diferencias, pero un sujeto común: la persona que ama. Badiou precisa: no es el mundo del uno, ni del dos, es el mundo de lo común.

lunes, 23 de abril de 2018

Te amo

Claro que hay un modo de entender el amor que es intercambio y donde el encuentro se queda en el sexo (o en el contrato con clausulas de rescisión).  Así, probablemente menosprecie una  sexualidad que hace del encuentro un acontecimiento, del acontecimiento un inicio. El encuentro sucede, en tantas ocasiones, por puro azar. Incluso el que parece preparado, como en los  matrimonios antiguos concertados por las familias. “¿Cómo un puro azar, al principio, puede convertirse en el punto de apoyo de una construcción de verdad?” (Badiou, “Elogio del amor”, 2009).  El riesgo del amor consiste en fijar el azar, en construir verdad de Dos en un mundo que hasta ahora era mar de navegación de uno. Por eso, el amor se declara, para fijar el azar y asumir el riesgo. La expresión “te amo” se carga de tal significado que compromete al destino.

domingo, 22 de abril de 2018

El amor es el mundo del dos

Amar supone encuentro. Es el inicio. Sin dos, no hay amor. Dos es diferencia. Sin diferencia no hay amor. El acontecimiento del encuentro se da en la diferencia. Para Fromm, es tan poderoso el encuentro que conlleva engaño: se confunde con el amor. Enamorarse no es amar, dirá Fromm. Badiou (“Elogio del amor”, 2009) muestra el encuentro como milagro. Es tremendo. La diferencia libera energía en el encuentro. Pero el encuentro es todavía del mundo del Uno, no del Dos. El encuentro es la mirada, la entrega, el goce del uno. Desde el encuentro, que podría consumarse y consumirse en la misma operación, el Dos emerge para construir. La diferencia que construye es el mundo del Dos. Entonces, el amor no es un recubrimiento del sexo, sino una construcción para la que también trabaja el sexo. Amar hoy supone ir contra la corriente del dominio cultural del yo.