Si San Juan (Dios es amor) subraya la trascendencia inmanente del amor,
Fromm (“El arte de amar”) muestra la necesidad de construir la propia persona
para construir Amor. Badiou (“Elogio del amor”) ve el azar del encuentro como
un acontecimiento que tiene que fijarse mediante la declaración. La
declaración, a su vez, debe actualizarse en cada punto: el nacimiento de una
criatura, un cambio en el trabajo, una enfermedad, la compra de una casa, la
aparición de una amistad. El “te amo” que declara debe ir incorporando cada punto.
Eso es el amor. Para Fromm, la persona que ama es la persona que también se ama
y ama a todas y todos: “En ti amo a todas las personas”, nos dice. Por eso, del
amor a la política hay diferencias, pero un sujeto común: la persona que ama.
Badiou precisa: no es el mundo del uno, ni del dos, es el mundo de lo común.martes, 24 de abril de 2018
El mundo de lo común
Si San Juan (Dios es amor) subraya la trascendencia inmanente del amor,
Fromm (“El arte de amar”) muestra la necesidad de construir la propia persona
para construir Amor. Badiou (“Elogio del amor”) ve el azar del encuentro como
un acontecimiento que tiene que fijarse mediante la declaración. La
declaración, a su vez, debe actualizarse en cada punto: el nacimiento de una
criatura, un cambio en el trabajo, una enfermedad, la compra de una casa, la
aparición de una amistad. El “te amo” que declara debe ir incorporando cada punto.
Eso es el amor. Para Fromm, la persona que ama es la persona que también se ama
y ama a todas y todos: “En ti amo a todas las personas”, nos dice. Por eso, del
amor a la política hay diferencias, pero un sujeto común: la persona que ama.
Badiou precisa: no es el mundo del uno, ni del dos, es el mundo de lo común.lunes, 23 de abril de 2018
Te amo
Claro que hay un modo de entender el amor que es intercambio y donde el
encuentro se queda en el sexo (o en el contrato con clausulas de
rescisión). Así, probablemente
menosprecie una sexualidad que hace del
encuentro un acontecimiento, del acontecimiento un inicio. El encuentro sucede,
en tantas ocasiones, por puro azar. Incluso el que parece preparado, como en
los matrimonios antiguos concertados por
las familias. “¿Cómo un puro azar, al principio, puede convertirse en el punto
de apoyo de una construcción de verdad?” (Badiou, “Elogio del amor”,
2009). El riesgo del amor consiste en
fijar el azar, en construir verdad de Dos en un mundo que hasta ahora era mar
de navegación de uno. Por eso, el amor se declara, para fijar el azar y asumir
el riesgo. La expresión “te amo” se carga de tal significado que compromete al
destino.
domingo, 22 de abril de 2018
El amor es el mundo del dos
Amar supone encuentro. Es el inicio. Sin dos, no hay amor. Dos es
diferencia. Sin diferencia no hay amor. El acontecimiento del encuentro se da
en la diferencia. Para Fromm, es tan poderoso el encuentro que conlleva engaño:
se confunde con el amor. Enamorarse no es amar, dirá Fromm. Badiou (“Elogio del
amor”, 2009) muestra el encuentro como milagro. Es tremendo. La diferencia
libera energía en el encuentro. Pero el encuentro es todavía del mundo del Uno,
no del Dos. El encuentro es la mirada, la entrega, el goce del uno. Desde el
encuentro, que podría consumarse y consumirse en la misma operación, el Dos
emerge para construir. La diferencia que construye es el mundo del Dos.
Entonces, el amor no es un recubrimiento del sexo, sino una construcción para
la que también trabaja el sexo. Amar hoy supone ir contra la corriente del
dominio cultural del yo.viernes, 20 de abril de 2018
El riesgo cero enfría el corazón
Un amor con riesgo cero es una guerra con muerte cero (Badiou, Elogio
del amor, 2009). Al igual que la guerra muerte cero es la de los míos, el
riesgo cero en el amor es el mío. Porque, por muy cuidada que sea la
estrategia, en la guerra siempre hay muertos (del otro bando) y en el amor
siempre hay riesgo (el de la otra persona).
El riesgo cero enfría el corazón, enfría el amor (Francisco): la
solidaridad desaparece y el sentimiento, la pena, deviene en espectáculo: un
niño en las playas del Mediterráneo o asesinado por un adulto se convierte en
imagen viral y el debate habla sobre raza, etnia. Con la frialdad del corazón,
se enfría también la comunidad: las instituciones pierden valor, el servicio
público se privatiza, el bien común se oculta detrás de los intereses empresariales
o de la defensa de los derechos individuales.
jueves, 19 de abril de 2018
Natura y cultura
Para Aquino, aunque podamos equivocarnos en la percepción de la realidad o en el juicio que elaboramos sobre ella, “el hombre” (al modo de “lo humano”) no es una mera construcción cultural ajena a nuestra experiencia. Pero tampoco es una realidad en sí, independiente de nuestra cultura. La naturaleza creada, en términos teológicos, no es una mera elaboración cultural al margen de la experiencia; ni su concepto es una realidad ajena a nuestra cultura. ¿Merece buscar qué hay de experiencia de lo real en un concepto que se elabora siempre en la cultura dada? ¿Merece indagar qué hay de real en conceptos tan claramente culturales como violencia, amor, hambre, velocidad, enfermedad o espiritualidad? Claro que sí. Pero sabiendo que es una respuesta siempre marcada por esa maravilla que es nuestra capacidad de vivir en la cultura.martes, 17 de abril de 2018
Tomás de Aquino
Cuando Foucault dice que el “ser humano” es una creación del siglo XIX,
¿supone que no existía un concepto más o menos universal de humanidad en la
cultura occidental? En el s. XIII, para Aquino todas las personas forman parte
de la “clase de cosa” que es “humana”: sólo
la presencia de determinadas cualidades materiales y racionales (espirituales)
justifican predicar el carácter humano de una realidad. Sustancia, accidente,
materia y forma, entre otros, son términos con los que Aquino intenta dar
cuenta de nuestra experiencia del mundo. Kopleston SJ (Aquino, 1995) lo dibuja
como una síntesis con tres patas: la filosofía del sentido común (las cosas son
lo que son); el empeño aristotélico de poner palabras al fundamento real de
nuestro conocimiento; y, finalmente, la confianza en la trascendencia de
nuestra Historia. Todo un programa.lunes, 16 de abril de 2018
Las causas del Ser

La
metafísica no es un paso ulterior de hipótesis empíricas a partir de otras
hipótesis empíricas, las de la ciencia (Kopleston, Tomás de Aquino, 1995).
Quiere hablar del ser en cuanto ser… y no en cuanto ser una cosa u otra. La
metafísica indaga las causas del Ser (Aquino sigue a Aristóteles). Para el
Círculo de Viena, esta reflexión choca con que el análisis muestra el vacío de
la expresión “ser en cuanto ser”: así que de lo que no se puede hablar, mejor
callar. Los existencialismos superan la metafísica porque entienden que no hay
ser que no venga determinado en un modo de ser: la existencia precede a la
esencia. Los estructuralismos muestran que el ser se disuelve en relaciones
rígidas de las que su apariencia emerge. Si no encontramos otro camino,
filosofar equivale, pues, puramente a conversar. Se amplía el aroma de la
superficialidad.
viernes, 13 de abril de 2018
La seducción de Siracusa
Sokal, en “Imposturas intelectuales” (1997) señala la debilidad argumental y de rigor de la postmodernidad: argumentos que importan términos de otras formas de saber y los usan fuera de contexto, incoherente y con polisemia. MacMillan, doce años después, en “Usos y abusos de la historia”, nos muestra cómo la ausencia de rigor es instrumento para manipular: reinventar la historia para justificar las opciones del presente. Mark Lilla, en “Pensadores temerarios”, dibuja el panorama entre ingenuo y prepotente, pero siempre i-responsable, de filósofos que, en el siglo XX europeo, han apoyado formas tiránicas de gobierno mientras arremetían contra los liberalismos y sus desequilibrios. Es la “seducción de Siracusa”: el intento de Platón para guiar al tirano Dionisos hacia la filosofía. Desde entonces, filosofía y política se desencuentran.miércoles, 11 de abril de 2018
Deconstrucción
“Deconstrucción”
es la palabra que nos pone en la pista de Derrida. Se la puede tratar como la
siguiente evolución del método estructuralista: primero, el análisis de las
estructuras rígidas subyacentes a las culturas; segundo, la genealogía de las
ciencias humanas y su objeto de investigación (“el hombre”); ahora el
vaciamiento de todo concepto al de-construirlo y mostrar los intereses que lo
pusieron en el diccionario. Así emerge el sentido político de Derrida: la distinción
entre bien y mal se deshilacha en lo lingüístico y queda supeditada a la
emoción y la decisión. Mediante la deconstrucción se hacen porosos la
democracia, el humanismo, la libertad. Pone un entreparéntesis Derrida con la
justicia: se mantendría como intuición primigenia más allá de sus formulaciones
históricas. ¿Una pretensión mística o una necesidad arbitraria? martes, 10 de abril de 2018
Tristes trópicos
En 1956,
en “Tristes trópicos”, Levi-Strauss, que traduce el método del estructuralismo
lingüístico al análisis cultural, deja escrito: “El mundo comenzó sin el hombre
y acabará sin él”. Es como un cierre lapidario para el existencialismo
comprometido de J.P. Sartre, que una década antes proclama: “El existencialismo
es un humanismo”. El compromiso comunista de Sartre choca con la primavera de
Praga y el terror staliniano. Levi-Strauss no cree que la historia avance,
tampoco piensa que la lucha de clases tenga un papel decisivo en el progreso
humano. Foucault, desde un estructuralismo epistemológico, contempla la
política como oportunidad para transgresión y enfrentamiento. Declina el
existencialismo y se hace hueco para un pensamiento que deconstruye
instituciones y valores sin necesidad de afirmar opciones: amanece lo
postmoderno.lunes, 9 de abril de 2018
Arqueología del saber
Foucault es el autor de “Las palabras y las cosas” (1966) y
de “La arqueología del saber” (1969). La última explica el método de su obra
anterior: analiza el proceso de construcción de un “objeto” de una “ciencia”
(psiquiatría, medicina o, en su obra del 66, ciencias humanas). Parece poner en
paralelo aparición de la ciencia con construcción de su objeto. Así, las
ciencias humanas aparecen en el siglo XIX y el concepto de “hombre” es
coetáneo. La enfermedad es construcción cultural. Hereda la mirada
estructuralista, en la que se contraponen opuestos, para mostrar la estructura
rígida que subyace. Lilla, en
“Pensadores temerarios”, sostiene que Foucault pareció incapaz de distinguir
entre el hecho biológico del SIDA y la construcción social que lo envuelve. Su
pensar y su vivir habitan junto a experiencias fronterizas. ¿En qué sentido su
morir da significado a su pensar?domingo, 8 de abril de 2018
Teología y política
Benjamín
sólo critica a Stalin tras el pacto con Hitler (Lilla, en “Pensadores
temerarios”). Su marxismo es, para su
amigo Scholem, la historia de un “teólogo extraviado en el reino de lo
profano”. Benjamín piensa desde la teología y la literatura. Su crítica
literaria es la visión de la verdad que sería inaprensible incluso para el
creador literario. ¿Encuentra en el materialismo un texto literario que
comentar? Lo cierto es que el socialismo real no resiste su mirada; ni tampoco
los marxistas (Brecht) entienden su trabajo: sigue haciendo teología. Para el
teólogo Scholem, Benjamín trata de unir teología y política: el marxismo
necesita la teología para desechar la fe en el progreso científico y abrir
“cada segundo de tiempo” al lugar por el que entra el Mesías. ¿Estaba convencido de que la pretensión
teológica de salvación se puede acelerar mediante la acción política? viernes, 6 de abril de 2018
Decisionismo
Schmitt
es, durante años, jurista del nazismo (Lilla, “Pensadores temerarios”, 2001).
Tras la guerra, argumenta que quería civilizar a Hitler. Pero su obra es un
alegato antiliberal: pueblo, enemigos y decisión. En ese sentido, la
constitución es siempre un instrumento relativo, lo auténticamente importante
es la capacidad de decidir y enfrentar a los enemigos. Schmitt, y no sólo él,
cree que el liberalismo teme más a sus decisiones que a sus enemigos. Schmitt
sería un teólogo político que tiene un absoluto previo a la constitución. Pero,
su pensamiento político se aleja totalmente de la idea de bien común, central
en la doctrina católica; su Dios llama a la batalla contra los enemigos; lejos
del nazareno. A izquierda y derecha, el decisionismo de Schmitt cautiva a los
críticos del liberalismo. Schmitt se hizo nazi. Pero podía haber sido
stalinista.
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