martes, 24 de julio de 2018

Los negocios son lo primero

La otredad impulsa a Levinas a pensar más desde la metaética que desde la metafísica. La otredad acarrea en Derrida una deriva al vacío de la mano de la deconstrucción. Sin suelo todo es igualmente inválido, todo es igualmente válido. El Otro es tolerado y el capitalismo imperante se camufla tras la reivindicación de la tolerancia que permite avanzar en los negocios en medio de un mundo destrozado. Pero el Otro, por más que lo sometamos a nuestra inercia líquida, es duro, es sólido: la pena de muerte, el hambre, la enfermedad, la ablación del clítoris. ¿Es intolerante imponer los derechos humanos como norma política universal? (Žižeck). Es el capital el que se beneficia de la tolerancia: los negocios son lo primero. En medio de nuestra tolerancia, cruzar la frontera y reunirse con la familia es, para muchas personas, una experiencia imposible.

Burka, Niqab, Tolerancia


Dinamarca prohíbe el uso del burka y el niqab en los espacios públicos. ¿Imponemos nuestra cultura faltando al principio de tolerancia del liberalismo? ¿Actuamos desde el imperativo de justicia en defensa de los derechos de las mujeres? No es fácil de entender que la Europa postmoderna del fin de la metafísica justifique una norma que diga a las mujeres cómo pueden o deben vestirse en los espacios públicos. Goñi sostiene que “los filósofos son unos tipos que meten las narices en todo”. Con especial virulencia lo hace el esloveno Žižeck cuando habla del cinismo de nuestro mundo occidental. Está convencido de que nuestra tolerancia (excluyente e impositiva) se vendrá abajo con el conjunto de nuestro sistema. Sólo que todavía nos resistimos. Por eso, al meter la nariz el filósofo pretende que tengamos miedo de nosotros mismos. Cuanto peor, mejor.

domingo, 22 de julio de 2018

La escuela personalista


Tras la crisis del 29, E. Mounier funda “Sprit” y promueve la corriente personalista. ¿Es la persona conceptualmente suficiente para montar una tradición filosófica? Paul Ricouer defiende que con Mounier murió el personalismo como tradición filosófica. Cree que su legado está en la incorporación de cierto ambiente filosófico personalista a las tradiciones políticas, culturales y religiosas de la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, el poderío de otras cuatro grandes corrientes (marxismo, existencialismo, estructuralismo y neopositivismo) habrían demostrado cierta debilidad conceptual del personalismo, diluido en la cultura, pero sin discurso académico potente. Piensa Goñi (“Las narices de los filósofos”, 2009) que el personalismo, sin ser un sistema, queda como una filosofía con muchas variantes: Marcel, Levinas, Stein, Zubiri, Díaz…

jueves, 19 de julio de 2018

Cambalache

En la narrativa del Éxodo, Moisés se resiste. Cuestiona la posibilidad de la misión, la capacidad personal para la misma y también la autoridad que envía (“¿Y si me preguntan quién me envía? ¿Qué les diré?). El pensamiento débil retira la posibilidad de la metafísica y no reconoce entidad a la persona o a las relaciones entre personas. Nada tiene suelo. Nada vale. Todo vale. Sin embargo, en el desierto, Moisés se descalza y escucha que se le llama por su nombre. Oye un relato de liberación y acaba por afrontar la obligación ética de las relaciones humanas (divinas). El Mediterráneo y sus cadáveres son un ruido más en el enjambre y una realidad virtual en el mundo de lo pulido. El pensamiento débil engendra respuestas que identifican al mafioso que se lucra con la persona que ayuda. En un tango del primer tercio del siglo XX, esto se llamó cambalache.

miércoles, 18 de julio de 2018

Falsa pregunta


Para Wittgenstein es una falsa pregunta con ninguna respuesta posible, un falso problema y no hay nada que decir sobre el mismo. Mejor callar. Sartre quizás piense que se trata de un sentido autoconstruido y que no hay un para qué ya dado: el sentido se fabrica por la propia persona sin más referente ni horizonte que la historia en la que vive. Foucault invita a observar cómo el viento de las circunstancias lo borrará como a un rostro dibujado en la arena de la playa. Sin embargo, las personas ponemos un para qué a nuestras actuaciones, lo elegimos: el dinero, el poder, el placer. O, incluso sin darle una formulación conceptual, el para qué es el miedo o la codicia, el propio ego o aquellas causas que encumbran a la persona y le dan prestigio o reconocimiento. Por tanto, ¿es el sentido una falsa pregunta o hay propuestas que son falsas respuestas?

martes, 17 de julio de 2018

Tierra sagrada


Perviven las imágenes en las iglesias y, en ocasiones, alguien se santigua a nuestro lado cuando el avión está por despegar. Un señor que lleva una especie de rosario en su mano forma parte de un paisaje en el que, en las fiestas patronales, la vecindad carga con el santo en procesión. Se convierte en noticia que alguien promete su cargo sin símbolos religiosos y lo religioso adquiere con frecuencia también aires de navegante líquido en esa sorprendente globalización de la superficialidad. Persiste lo religioso en la ciudad secular. Sin embargo, se trata de una fe que, para sobrevivir en la atmósfera de lo plano, refuerza signos de identidad o se disuelve como un rostro más del pensamiento débil. En el desierto, lejos de lo pulido, de lo virtual y del enjambre, para escuchar el clamor de la justicia, Moisés se descalza: es tierra sagrada.

lunes, 16 de julio de 2018

En el desierto


El desierto es lugar de vida cotidiana para el pastor Moisés: soledad, reciedumbre, horizontes abiertos. El día a día es duro, áspero y real. Byung-Chul Han indica que hoy lo cotidiano está pulido, se juega en enjambre y se da como virtual. El desierto aparece así como la oportunidad de cambio: la realidad nos espera en la soledad y lo áspero. La soledad no es un fin en sí mismo, sino la ocasión y el medio para el Otro que siempre irrumpe, que siempre está. En el desierto, Moisés reconoce la Tierra Sagrada que pisa y escucha la voz de la realidad que es relacional. No habla la realidad (otredad) para imponer su Ser, sino para comunicarse y enviar; para apelar a la responsabilidad que nace de la relación (he escuchado el clamor de mi pueblo). Sólo en el desierto, lejos de lo virtual, del enjambre y lo pulido, la vida deja de ser líquida y se da como responsabilidad.

domingo, 15 de julio de 2018

Cultura del ego


El estructuralismo anota que más que cosas se dan sistemas. Los elementos no definen una estructura; es la estructura la que determina por su relación el ser de los elementos. Lo relacional aparece también en una filosofía radicalmente diferente: el personalismo. No se es si no se es en relación. Más que “ser” hay “relacionar-ser”. No hay yo sin un tú. No hay ningún yo posible sin un Tú trascendente de todos los tú posibles (Buber). La Otredad parece como lugar decisivo de la filosofía, ya no será metafísica sino meta ética, es decir, relacionalidad y responsabilidad. La respuesta (relación) implica una iniciativa previa. La Otredad no sólo está sino que me configura. Puedo, sin embargo, creer que soy yo, situarme en el centro, venir en soberbia. Desprecio el Éxodo. Me convierto en un sumidero que todo lo succiona. Quedo en apariencia. Eclipse. Cultura del ego.

viernes, 13 de julio de 2018

Misterio y manifiesto

Le da la razón Buber al Nietzsche que proclama la muerte de Dios. Se trata (“Eclipse de Dios”) de una afirmación lógica: Kant vincula lo de Dios a un impulso moral interior. Eso lo expulsa del mundo. Hegel, que intelectualiza la realidad (todo lo real es ideal), asegura: “Ya no hay nada de misterio en Dios”. Y es que el idealismo hegeliano propone un Dios que no puede ser el mismo, a la vez manifiesto y misterioso, que atisba la religión. El Dios manifiesto siempre es antropomórfico y, a la vez, misterio. Si es solo misterio, no es manifiesto y no hay experiencia alguna que nos remita a él, si es puramente antropomórfico, tampoco es manifiesto, sino solo creación nuestra. Nietzsche reconoce así lo que ha pasado: Dios está liquidado. Pero el tiempo y la cultura mantiene la pervivencia de un coloquio que no es mero soliloquio. Es misterio, pero se manifiesta.

miércoles, 11 de julio de 2018

Uso y abuso


La militancia laicista es signo visible de cierta izquierda. Se suprimen los símbolos religiosos de un acto oficial, no es mala cosa. Cada cual puede ver el valor moral de una promesa sobre la Constitución, pero evitamos el uso del nombre de Dios en vano. El nombre de Dios ha sufrido usos y abusos. La gestión de lo político, tal y como vemos que se conquista y defiende el poder, no permite aventurar mejor suerte para los usos públicos de los términos teológicos (uso y abuso). Los presidentes de los EE.UU. juran su cargo sobre la Biblia. En “Eclipse de Dios”, Buber narra una conversación sobre uno de sus escritos en la que un lector le reprochaba usar el nombre de Dios para hablar de lo más sublime. Se trata de una palabra que ha sufrido la zozobra de su uso en la historia. Iguacén, obispo de Tenerife, decía que convertir es cosa de Dios. Por acá nos queda sólo ser testigos.

martes, 10 de julio de 2018

Discapacidad y sexualidad


Difícilmente en nuestro imaginario discapacidad se asocia a placer o erotismo. Escucho a Irene Rodríguez, que cita a Butler, sexóloga y trabajadora social. Para empezar, debemos hablar en plural: sexualidades. Es imprescindible una mirada positiva. La sexualidad de la discapacidad no es un negativo a positivar, sino un positivo que debe ser reconocido. Somos sujetos de decisión, y las personas con discapacidad son sujetos de decisión. Cierta mirada compasiva mira a estas personas como objeto de protección; es una mirada que aminora a la persona. La mirada que mira solo la discapacidad, vela a la persona. La mujer con discapacidad sufre una doble invisibilidad: mujer y discapacidad. La discapacidad impide que vea a la mujer. La mujer impide que vea a la persona. No se sufre la discapacidad, sino la discriminación.

lunes, 9 de julio de 2018

Comunista


Se define como comunista. Žižeck sospecha de una defensa de la propiedad privada que permite la acumulación sin límites o la conquista depredadora del medio. La defensa de lo privado propia de nuestra cultura no le parece inocente: es el modo políticamente aceptable del más reprobable individualismo descomprometido. Su mirada sobre la política de los movimientos sociales desnuda la focalización cultural y política sobre los intereses de las comunidades o de los movimientos. Los movimientos sitúa un nosotros que se segrega de la ciudadanía. Por eso Žižeck no suena progre. Cuando le hablan de la “nube”, sospecha de sus dueños que permiten el mayor acceso (prestación de servicios) y el mayor protagonismo (ruptura de fronteras) con tal de que lo hagamos a través de su red y en su nube. Se privatizan los derechos.

domingo, 8 de julio de 2018

Nacionalismos poéticos


Asegura Žižeck que “vivimos una era que se cree postideológica”. Esa convicción da alas a los nacionalismos poéticos. Poético porque muchos escritores de versos lo alientan y justifican. Si no hay ideología se impone el corazón (otra ideología) y la poesía. “El que no tenga pan será alimentado por la luz de mi sol”, proclama el carnicero Karadzick y concluye: “Gente, no hay nada prohibido en mi fe”. El coro de poetas y poetizas de las patrias nos hace soñar con el paraíso donde las cosas las decidan los nuestros y sirvan para reforzar nuestras cosas. Las nuestras, no las de todas y todos. Pero se ofrecen universalmente a condición de que se hagan de los nuestros. Muchas veces el amor (palabra grande) se invoca en esta poesía: del amor al pueblo (nuestro) al amor al caudillo (nuestro)… y al final, la matanza o la asimilación.